10/10/2026
En las últimas semanas hemos visto una serie de operativos de inmigración que deberían preocuparnos a todos, sin importar si somos demócratas, republicanos, conservadores o liberales.
En Austin, un arresto de ICE en una parada de autobús escolar dejó a un menor llorando mientras su madre era detenida; DHS posteriormente ofreció una versión distinta de algunos detalles del incidente.
Y hace apenas unos días, en Nueva York, agentes de ICE dispararon contra un hombre durante un operativo mientras su hijo de 5 años estaba dentro del vehículo. Las autoridades federales han dicho que el hombre intentó huir y embestir vehículos oficiales; autoridades locales y testigos han cuestionado aspectos de esa versión, y el incidente sigue bajo investigación.
Podemos debatir política migratoria. Podemos debatir quién debe ser detenido, deportado o procesado. Podemos incluso estar completamente en desacuerdo sobre inmigración.
Pero debería existir un punto en el que todos coincidamos:
Los niños no pueden convertirse en daño colateral de operativos migratorios.
No se trata de justificar conductas ilegales de ninguna persona. Se trata de exigir que una agencia federal que tiene armas, autoridad y el poder de privar a alguien de su libertad actúe con proporcionalidad, entrenamiento y responsabilidad.
Y cuando hay menores de edad presentes, el estándar debería ser todavía más alto.
Dejemos de justificarlo todo solamente porque ocurre bajo la etiqueta de “inmigración”.