20/06/2016
Graduarse de abogado en Venezuela, por José Ignacio Hernández:
En un diálogo con Richard Swiveller, Sampson Brass comenta que de no haber gente mala en el mundo, no habrían buenos abogados.
Existen muchas otras frases similares sobre abogados. John Lennon, por ejemplo, llegó a escribir: no quiero ser un abogado, no quiero mentir. En The Godfather, de Mario Puzo, hay otra frase memorable: un abogado con maletín puede robar más dinero que un hombre con pi***la.
Ahora imaginemos los comentarios sobre ser abogado en un país como Venezuela, en el que la Ley queda al capricho del funcionario de turno. ¿Qué sentido tiene estudiar Derecho en este país? ¿No hay, acaso, alguna profesión más noble y digna de mejores comentarios que los que acabamos de resumir?
Hay muchas razones para estudiar Derecho, por supuesto. En clase siempre doy el mismo ejemplo: en una sociedad como la venezolana, en la cual la Ley ha perdido valor y relevancia, estudiar Derecho es una necesidad. Tanto como estudiar medicina en medio de una gran epidemia. Pues el Derecho no se agota en las condiciones actuales de nuestro país, que aunque hoy no lo veamos así, son simplemente pasajeras. Estudiar Derecho implica adquirir un compromiso por la convivencia social pacífica, y por la defensa de la justicia, por medio de la defensa de la libertad. Pues como dice Eduardo Couture, sin libertad, no hay Derecho, ni justicia ni paz. Y si algo necesita Venezuela es, precisamente, libertad, justicia y paz.