28/02/2013
Zélio Fernandino de Moraes nació el día 10 de abril de 1891, en el distrito de Neves, municipio de São Gonçalo - Rio de Janeiro.
A los diecisiete años, cuando se estaba preparando ingresar en las Fuerzas Armadas en las filas de la Marina, ocurrió un hecho curioso: comenzó a hablar en tono manso y con un acento diferente de su región, pareciendo un señor con bastante edad. Al principio, la familia creyó que tuviese algún disturbio mental y lo llevo a ver su tío, el Dr. Epaminondas de Moraes, médico psiquiatra y director del Hospicio de la Vargem Grande.... Veja mais Después de algunos días de observación y no encontrando en sus síntomas ni en ninguna literatura médica, nada anormal, sugirió a la familia que lo encaminasen a un padre católico, para que fuese hecho un ritual de exorcismo, pues desconfiaba que su sobrino estuviese poseído por el demonio.
Buscaron a un Sacerdote Católico amigo de la familia, que después de realizar el ritual de exorcismo, no consiguió ningún resultado.
Tiempo después Zélio fue atacado por una extraña parálisis, para la cual los médicos no conseguirían encontrar la cura.
Pasado algún tiempo, en un acto sorprendente, Zélio se irguió de su lecho y declaró:
"Mañana estaré curado".
Al día siguiente comenzó a andar como si nada hubiese ocurrido. Ningún médico supo explicar como se dio su repentina recuperación. Su madre, Doña Leonor de Moraes, llevó a Zélio a una curandera llamada Doña Cândida, figura conocida en la región donde morava y que la misma incorporaba el espíritu de un preto velho, llamado Tio Antônio.
Tio Antônio recibió al muchacho y haciendo sus rezas, le dice que poseía un fenómeno de mediumnidad y debería trabajar para la caridad.El Padre de Zélio de Moraes, Sr. Joaquim Fernandino Costa, a pesar de no frecuentar ningún centro espirita, ya era un adepto del espiritismo, practicante del hábito de la lectura de la literatura espirita.
En el día 15 de noviembre de 1908, por sugestión de un amigo de su papá, Zélio, fue llevado a la Federación Espirita de Niteroi, presidida en la época por José de Souza.
En el día 15 de noviembre, el joven Zélio fue invitado por el Director, José de Souza a participar de la sesión, tomando un lugar en la mesa. Entonces, el joven Zelio tomado por una fuerza extraña y superior a su voluntad, y contrariando las normas que impedían el ausentarse, de cualquiera de los que componían la mesa, el joven se levanta y dice que allí faltaba una flor y saliendo de la sala, fue hasta el jardín arrancó una rosa blanca y la colocó en el centro de la mesa, donde se realizaba el trabajo. Esta actitud insólita causó un gran revuelo. Habiéndose iniciado una extraña confusión en el local, él incorporó un espíritu y simultáneamente algunos de los médium presentes, tuvieron incorporaciones de caboclos y de pretos velhos. Advertidos por el dirigente del trabajo, estos fueron convidados a retirarse, aduciendo que su estado de "atraso" (sic) espiritual, no los autorizaba a concurrir a la sesión; entonces la entidad incorporada en el muchacho preguntó: "- ¿Por qué repelen la presencia de estos espíritus, sin ni siquiera dignarse a oír sus mensajes? ¿Será por causa de sus orígenes sociales y su color de piel?". Entonces un vidente al ver la luz que el espíritu irradiaba pregunto: "-¿Por qué el hermano habla en estos términos, pretendiendo que la dirección acepte la manifestación de espíritus que, por el grado de cultura que tenían cuando estaban encarnados, son claramente atrasados? A continuación se suscitó un diálogo acalorado, y los responsables por la sesión intentaban adoctrinar y apartar al espíritu desconocido, que sin dudarlo mantenía una argumentación segura. El vidente pregunta: ¿-Por qué habla de este modo, si estoy viendo que me dirijo en este momento a un jesuita y su vestimenta blanca refleja un aura de luz? ¿Y cual es su nombre, mi hermano?" Y entonces el espíritu desconocido habló: "-Lo que usted ve en mí, son restos de una existencia anterior. Fui padre Católico y mi nombre era Gabriel