19/04/2022
El desembarco de los Treinta y Tres Orientales el 19 de abril de 1825 o, como también se lo denomina, la Cruzada Libertadora ha sido considerado por distintos historiadores como uno de los acontecimientos más importantes de nuestra historia.
Se lo ha valorado como el hecho que dio inicio al levantamiento oriental contra los ocupantes que desde 1820 dominaban el territorio de la actual República Oriental del Uruguay. La expresión “Cruzada Libertadora” fue utilizado muchos años después, en 1863, a raíz del levantamiento del general Venancio Flores contra el presidente constitucional Bernardo P. Berro, por lo que algunos investigadores no lo usan para referirse a este suceso.
Como se mencionó, desde 1820 los portugueses primero y desde 1823 los brasileños tuvieron el control del territorio oriental. El gobernador brasileño era Carlos Federico Lecor. Los ocupantes practicaron una política económica que perjudicaba a la mayoría de los orientales con arreadas de ganado hacia Brasil y reparto de suertes de estancia entre los jefes del ejército. Por otra parte, muchos caudillos orientales, por distintos motivos, colaboraban con los brasileños. En 1823 los orientales emprendieron un movimiento revolucionario que, sin apoyo en la campaña, fue derrotado. Por esta razón, sus jefes debieron emigrar hacia Buenos Aires. Desde allí comenzaron a organizar una expedición que les permitiera volver al territorio oriental y liderar un nuevo levantamiento.
A este respecto, el historiador Alfredo Castellanos cita las memorias de uno de los participantes, Luis Ceferino de la Torre, quien sostiene: “Se hallaban emigrados en Buenos Aires muchos patriotas orientales que habían tomado parte activa en los sucesos del año 1823 en Montevideo con la esperanza de dar libertad a la Provincia dominada por los portugueses desde 1817 que la invadieron”.
“La batalla de Ayacucho ganada por los patriotas en diciembre de 1824 —que decidió los destinos de América Latina—, inflamó el patriotismo de estos emigrados que reunidos en la casa de comercio que regenteaba don Luis Ceferino de la Torre firmaron espontáneamente un compromiso jurando sacrificar sus vidas en la libertad de su patria dominada po