09/04/2026
También insistimos en los siguientes planteos:
🟣 Cuando las mujeres manifiestan que tuvieron un parto vaginal y que fue una experiencia muy mala, ¿se refieren a un parto vaginal respetuoso de su fisiología, necesidades y sensaciones, acompañado y sostenido en todo momento, o, por el contrario, a un parto altamente medicalizado, bajo inducción con oxitocina, rotura de bolsa, episiotomías, fórceps, etc. sumado a una falta de atención a su dolor u otras sensaciones?
🟣 Cuando las mujeres optan por una cesárea. ¿Son cesáreas elegidas con pleno acceso a la información y un análisis detenido de los riesgos médicos, frente a los beneficios (que ellas consideran) de una intervención de dichas características, sin coacción ni presiones?- si es que acaso podemos obviar las relaciones de poder-vulnerabilidad que imperan en la asistencia sanitaria-.
🟣 ¿Son elegidas en base a información basada en la verdad, o por ejemplo, a partir de afirmaciones tales como: “no pudiste dilatar”, “esto no avanza” cuando ni siquiera están en trabajo de parto? Para comodidad o por ignorancia del equipo asistencial.
🟣 Y aun así, si efectivamente las mujeres optan por una cesárea, con plena convicción, luego de haber recibido la información completa sobre las eventuales consecuencias para ellas o su bebé, ¿qué acompañamiento se les brinda para minimizar el impacto de una cesárea, y, por ejemplo, evitar las separaciones injustificadas de bebés y madres en los quirófanos qué se registran a diario, o, para garantizar un trato humanizado en dicha intervención?
Antes que culpar a las mujeres, se nos ocurren mil preguntas para que el sistema sanitario se plantee.
👉🏽 Si las mujeres "ya no quieren parir" , y optan por el camino de “menos dolor”, como si eso fuera acaso posible (solo basta leer algunos de nuestros posteos sobre cesáreas y anestesia), es imperante mirar hacia adentro del sistema, sin medias tintas, sin atajos.
🫱🏻🫲🏾 Otra forma de nacer es posible, y no pasa necesariamente por la vía de nacimiento (vaginal o por cesárea), sino por el respeto auténtico a las mujeres como agentes de sus propias decisiones médicas, de sus vidas, y deseos.