08/17/2026
Juzgados Federales confesando en autos que «no cuentan con los insumos suficientes para la impresión de sus constancias».
¿Qué fuerza o imperio pueden tener las sentencias de un Poder que no tiene ni para papel y tinta?
Esto no es un simple ajuste presupuestal; es el desmantelamiento de la única arma que tenía el gobernado y del único contrapeso real para obligar al Estado a respetar los derechos humanos, resultado de la más cruda venganza política.
El cuento oficialista de que "el amparo solo defendía a los ricos" es el engaño perfecto. Las élites siempre tienen influencias para pactar con el gobierno en turno sin necesidad de agotar esta vía. El ciudadano de a pie —el ejidatario, el trabajador o el familiar del enfermo sin medicinas— es el único que queda en la indefensión absoluta cuando asfixian a la justicia federal.
Si de verdad hubieran querido igualar la cancha para el pueblo, habrían fortalecido la defensoría pública con defensores de oficio altamente preparados y bien remunerados, capaces de defender con garra a quien no tiene dinero para pagar un abogado privado.
Pero el objetivo no era la justicia para el desprotegido, era tener un Poder Ejecutivo sin frenos ni contrapesos, y con un Poder Judicial sin insumos básicos para operar la Constitución se vuelve papel mojado y la justicia, una simple ilusión de escritorio.