07/07/2018
Editorial 24 aniversario del hundimiento del remolcador 13 de Marzo.
La impunidad cumple 24 años y sigue campeando con su irrespeto al crimen del remolcador
Siguiendo la ruta de la historia, los cubanos estamos hechos para buscar caminos de libertad. En ese andar unas veces lo conseguimos y luego de tenerlos nos lo arrebatan. Otras, en cambio, por confiarnos demasiado desorientamos el rumbo. Y siempre nos cuesta sofocones políticos y muchas vidas. El hundimiento del remolcador 13 de Marzo es quizá, por el grado de crueldad y el costo en vidas, el más triste de los derroteros marcados por nuestra brújula libertaria.
La noche del crimen…
Suponíamos un viaje seguro pero de repente se torna incierto porque los vericuetos del mal infestan, de antemano, los caminos de la libertad. Entonces un ardid político-militar tendido durante la corta travesía trasmuta los sueños en pesadillas y sobreviene lo inesperado. Tres remolcadores bajo las órdenes de la dictadura cubana comienzan a lanzar chorros de agua salada a presión y embestidas sobre la embarcación 13 de Marzo hasta que logran hundirla. El crimen ocurre a siete millas del malecón haba¬nero durante la madrugada del miércoles 13 de julio de 1994. Deja un saldo de 37 mu***os (10 niñitos) y abre una brecha de tristeza, amargura y dolor en el corazón de todos los cuba¬nos. A bordo viajan sesenta y ocho personas y apenas sobrevive un reducido número; la mayoría perece ahogada en las profundidades de un mar oscu¬ro. Algunos sucumben en el cuarto de máquinas en medio de los hierros retorcidos; otros mueren dentro de los camarotes. Algunos niños son arrancados de los brazos maternales bajo el fuego de los proyectiles de agua a presión, disparados por las naves del régimen. Peor suerte co¬rren aquellos, que sin saber nadar y habiendo ganado el agua les falta aliento para dar unas pocas brazadas que los saque a flote. El torbellino rapaz, hecho a propósito por las naves asesinas, moviéndose en círculo, alrededor de los que flotan en la superficie del mar, los devora para siempre.
Casi un cuarto de siglo después…
Hoy, la impunidad cumple 24 años y sigue campeando con su irrespeto al crimen del remolcador, sin embargo, ya tiene puestos sus primeros grilletes desde la segunda mitad del año 2017 y lo que va del presente, gracias a la encomiable labor de JusticiaCuba, su presidente René Bolio y la Comisión de nueve figuras prominentes del Derecho Internacional que investigan los Crímenes de Lesa Humanidad cometidos por el Castrismo. Ellos hacen muy suyo nuestro caso y desde entonces hasta hoy se llevan a cabo tres Audiencias Públicas, una de las cuales tiene como marco la Cumbre de las Américas, en Lima, Perú. Y lo más significativo de estas denuncias es que no solo aceleran la salida del poder de Raúl Castro, también lo ahuyentan de los foros internacionales. Ahora manda a sus secuaces a menudear por cualquier peletería, los calcetines adecuados que lo ayuden a poner sus pies en polvorosa. Este cruel asesino de multitudes, a no ser que se su***de, sabe que no puede escapar a la mordaza justiciera del Tribunal Penal Internacional. Y no le queda más remedio que saborear toda su fortuna, robada a mi pueblo, dentro de las cloacas o lamiendo el piso de una mazmorra, más temprano que tarde.
En tanto, sigo acomodando mis sentimientos como antídoto a lo que se avecina: los últimos toques a la 4ta edición de mi libro “The sinking of the tugboat 13 de Marzo” ahora en idioma inglés dirigido a la comunidad anglo-sajona de los Estados Unidos de Norteamérica y a otros lectores en diferentes latitudes del planeta.
Este nuevo aniversario añade calamidades a mi corazón estrujado. Como dije con anterioridad, en algún discurso, “las muertes del remolcador no terminan con el hundimiento, las victimas siguen cayendo, si bien un dictamen galeno revele una condición como el principal motivo”. En cambio digo que, el anonimato de la tristeza lapida un dolor sin consuelo como la verdadera causa. Y considérese victimas: a los mu***os en la masacre, a los sobrevivientes de la noche del crimen y a sus familiares. Lamentablemente y a manera de esquela dejo una cita obligada en esta página: mi cuñado Enrique Suárez Esquivel sale hacia el firmamento a unirse a sus padres, hermanos, sobrinos y otras víctimas del hundimiento del remolcador 13 de Marzo. Les dejo una anécdota de su vida a modo de reseña breve: “Enriquito es un náufrago de otros tiempos capturado “In fraganti” cuando vestido de militar del SMO y montado encima de una balsa, intenta ganar caminos de libertad por las inmediaciones de la playa de Guanabo. Los tribunales lo condenan por Traición a la patria y Salida ilegal. Entonces es confinado a una mazmorra militar por muchos años y pasa a engrosar las filas del Presidio Político Cubano. Gracias a una gestión suscrita por la presidencia de España y el régimen de La Habana, consigue su libertad, y viaja a Madrid a finales de los años 70. Poco después llega a los Estados Unidos. Por eso él no forma parte de la expedición 13 de Marzo. El crimen le mata sus sueños de ver a toda la familia unida. Por eso desde el 13 de julio de 1994 Enrique deja de ser el hombre jovial de siempre para vivir cautivo a los malos recuerdos”
Finalmente, quiero dejar expreso un deseo en el 24 aniversario del hundimiento del remolcador 13 de Marzo: “que esta página además de rendir homenaje póstumo a nuestros mu***os en el remolcador sea también un merecido tributo a Enriquito”
Jorge A García Escritor y poeta Miami, 13 de julio del 2018