06/05/2026
Fidelidad en el trabajo
Sabiduría para el Camino
Thursday, June 4, 2026
sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, Efesios 6:7
La fidelidad en el trabajo comienza cuando recuerdo que mi verdadera labor se realiza delante de Dios. No soy solo empleado, jefe, técnico o profesional; soy un siervo que responde al Señor en cada tarea, palabra y decisión. En el ritmo de la jornada, es fácil medir el valor de lo que hago por los resultados, el reconocimiento o la presión de otros. Entonces aparece la tentación de trabajar solo lo suficiente para cumplir, de responder con desgano o de buscar atajos cuando nadie mira. Pero el corazón creyente sabe que la integridad no depende de la vigilancia humana, sino de una conciencia rendida a Dios. Allí se prueba la madurez espiritual: en lo pequeño, en lo repetido, en lo que no recibe aplausos. Pablo escribe que debemos servir “de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres”. Esa frase cambia la manera de mirar el trabajo. Ya no laboro únicamente para conservar un puesto o agradar a una persona difícil; trabajo como quien honra al Salvador con su esfuerzo. Si limpio, organizo, enseño, administro, atiendo, conduzco o superviso, puedo hacerlo con diligencia, respeto y honestidad, porque Cristo está presente aun en la rutina más común. Cuando lo tengo en cuenta, el peso interior disminuye y la obediencia se vuelve una respuesta de amor. El Señor bendice la constancia silenciosa. Hoy puedo revisar mis motivos, cumplir con responsabilidad, hablar con verdad y servir con buena voluntad, incluso si el ambiente no es perfecto. Si enfrento injusticia, cansancio o incomprensión, puedo seguir adelante sin perder el espíritu correcto. Mi trabajo, ofrecido a Dios, se convierte en testimonio, en cuidado para mi familia y en una forma concreta de adoración. Y mientras sirvo al Señor, Él también fortalece mis manos y guarda mi corazón.
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