Orden Franciscana Seglar San Miguel Arcángel

Orden Franciscana Seglar San Miguel Arcángel Somos una Fraternidad y vivimos la Regla de nuestro Padre San Francisco DEL EVANGELIO A LA VIDA Y DE LA VIDA AL EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

20/04/2026

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Abril 20: Sierva de Dios Maria Josefa del Niño Jesús (Bárbara Micarelli) (1845‑1909).Fundadora de las Misioneras Francis...
20/04/2026

Abril 20: Sierva de Dios Maria Josefa del Niño Jesús (Bárbara Micarelli) (1845‑1909).
Fundadora de las Misioneras Franciscanas del Niño Jesús. (Fiesta, abril 19).
Nacida en Sulmona el 3 de diciembre de 1845, hija de Bernardino Micarelli y Celestina Santini, Bárbara Micarelli vive la infancia y la niñez en su ciudad natal. En 1858 viven en L’Aquila. Hace sus estudios con las Hermanas Maestras Pías del Niño Jesús, Hacia los 20 años gravemente enferma es sanada milagrosamente por intercesión de San José y siente la inspiración de dedicarse al servicio de los miserables, huérfanos, abandonados y a fundar un Instituto de Hermanas al servicio de la Iglesia. Simultáneamente se siente movida fuertemente a buscar luz y apoyo en San Francisco de Asís. A la muerte de su madre y el matrimonio de su hermana María Donata, 1869, con su hermana Carmela se dedica a las obras de caridad. El 21 de noviembre de 1870 sale de su casa y comienza a llevar vida común con su hermana Carmela y Catalina Vicentini, con quienes, bajo la autoridad del Arzobispo de L’Aquila se dedica a enseñar el catecismo, la educación e instrucción, organiza la escuela de trabajo, visita a los enfermos y a los pobres en sus casas. Al crecer el número de alumnas se traslada a la casa paterna y muy pronto a otro local más amplio junto a Santa María di Farfa. Este servicio atrae a muchos pero despierta la resistencia del ambiente masónico de L’Aquila de la época.
En la Navidad de 1879, en Roma, con el nombre de Sor María Josefa del Niño Jesús, recibe el hábito franciscano de la penitencia de manos del Ministro general de los Hermanos Menores, Fr. Bernardino de Portogruaro, y nace así la comunidad de las Misioneras Franciscanas del Niño Jesús.
La comunidad crece incesantemente en L’Aquila, no sin dificultades, como la muerte de los dos primeros Comisarios franciscanos PP. Eusebio da Pratola y Pascual da Gambatesa, y las posteriores incomprensiones. Comienzan las nuevas fundaciones, entre ellas la de Santa María de los Angeles, a donde traslada la madre fundadora el noviciado para arraigar la formación del Instituto en la fuente de la espiritualidad franciscana. Allí abre la escuela de estudio y trabajo, visita a los enfermos, asiste a los moribundos, enseña el catecismo. Entretanto son aprobadas las Reglas y Constituciones del Instituto.
En el primer Capítulo general del Instituto, en 1894, por incomprensiones personales, por interferencias externas, y contradicciones respecto al gobierno del Instituto, la madre Fundadora es depuesta del gobierno, nombrada maestra de novicias y luego enviada a Cerdeña (noviembre de 1897) con el pretexto de fundar allí una casa. Al enfermarse gravemente regresa a Italia, y no pudiendo continuar su viaje a Asís a causa de su enfermedad, permanece en Roma hospedándose en casa de dos piadosas señoras; debido a sus dificultades con el Instituto se ve forzada a permanecer en Roma por diez años, en medio de enfermedades y el abandono de las suyas. Cuando cree superadas las dificultades en el Instituto, después del Capítulo de 1906, regresa a Santa María de los Angeles el 25 de marzo de 1909, deseosa de encontrar y abrazar nuevamente a sus hermanas; pero no es acogida en la casa. ¿Una nueva versión de la Perfecta Alegría? Por esto se ve obligada a buscar hospedaje entre las Hermanas Franciscanas de Asís, donde muere perdonando y pidiendo perdón el 19 de abril de 1909, asistida por el P. Feliciano Brinci, franciscano. Sus restos mortales fueron trasladados a la capilla de la casa Madre construida en Santa María de los Angeles por la Madre Matilde Zambini para acoger en su Instituto a la Madre Fundadora.
El Instituto de las Hermanas Misioneras Franciscanas del Niño Jesús se abre a la misión “ad gentes” y funda en Perú (1927), Libia (1929), Bélgica (1952), Estados Unidos (1961), Colombia (1964), Argentina (1964), Filipinas (1980), Bolivia (1982) Albania (1992), Paraguay (1997). Está en proceso de Beatificación.

20/04/2026

Apostolado....
Fraternidad de Santiago de María y Usulután...

19/04/2026

DOMINGO III DE PASCUA.
Del santo Evangelio según san Lucas 24, 13-35.

El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido.

Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: "¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?".

Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?". Él les preguntó: "¿Qué cosa?". Ellos les respon¬dieron: "Lo de Jesús el Nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que al¬gunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañe¬ros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a Él no lo vieron".

Entonces Jesús les dijo: "¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los pro¬fetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?". Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.

Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!".

Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: "De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón". Entonces ellos contaron lo que les ha¬bía pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN.
Es la voz de Jesús que resuena en nuestro corazón, que quiere salir de nuevo, cada día, en cada momento, y encontrarnos. Es ese sonido que hace arder nuestro corazón, lo enciende, y nos abre los ojos ante la inmensidad de su amor. Nos revela la plenitud de reconocer su presencia, en cada una de las personas que nos pone en el camino. Es Él mismo quien nos visita a través de los demás.

Pero como siempre, nos da la libertad, no nos obliga a nada, nos deja libres para aceptar su compañía y caminar junto a Él. Qué difícil puede ser a veces reconocer a Jesús. Cuando todo es agradable, cuando no hay dificultades, cuando estoy con las personas que me agradan, es fácil reconocer la presencia de Dios. ¿Qué sucede cuando algo no sale como lo tenía planeado?, ¿cuál es mi reacción cuando me toca convivir con personas que no me agradan?, ¿qué le digo al Señor cuando siento que me está poniendo una cruz muy pesada? Sí, es en esos momentos cuando su presencia es grande, cuando está vivo ahí, específicamente, para vivir junto a nosotros ese momento. Nos habla, algunas veces a través del silencio, pero está presente.

El Señor no se impone, sino que somos nosotros los que debemos pedirle. Él nos escucha, sabe lo que necesitamos, sabe lo que hay en nuestro corazón, pero nos deja hablar, conoce cada una de nuestras palabras, pero permite que seamos nosotros quien contemos lo que nos sucede. Y que desde nuestro corazón salgan esas palabras: «Quédate con nosotros Señor, queremos estar siempre en tu presencia y g***r de tu infinita bondad».

Tampoco los discípulos de Emaús querían que su “huésped misterioso” se fuera... “Quédate con nosotros”, decían, intentando convencerlo de que se quedara con ellos. En otros episodios del Evangelio también aflora este mismo sentimiento. Recordemos, por ejemplo, la transfiguración, cuando Pedro, Santiago y Juan querían hacer tiendas, carpas, y quedarse en el monte. O cuando María Magdalena se encontró con el Resucitado y quería retenerlo. Pero “su Cuerpo resucitado no es un tesoro para retener, sino un Misterio para compartir”. A Jesús lo encontramos, sobre todo, en la comunidad y por los caminos del mundo. Cuanto más lo llevemos a los demás, más lo sentiremos presente en nuestras vidas.
̃orJesús

19/04/2026

✨ ¡Cristo ha resucitado! ✨

Hoy celebramos la vida que vence a la muerte, la esperanza que renace y el amor que permanece para siempre. 🤍

Que la luz del Señor llene nuestros corazones y nos impulse a vivir con fe, alegría y entrega.

¡Felices Pascuas de Resurrección!, les desea el Hogar de Adultos Mayores, San Francisco de Asís.🙏🌿

19/04/2026

19 de abril
Detengámonos un poco en la virtud del amor a Dios. ¿Qué es este amor? Antes de dar una respuesta a esta pregunta, es necesario tener presente que uno es el amor sustancial a Dios y otro el amor accidental; y que este último a su vez se distingue en amor accidental sensible y en amor accidental espiritual. Hecha esta distinción, vayamos ahora a responder a la pregunta antedicha. El amor sustancial a Dios es el acto simple y sencillo de preferencia, con el que la voluntad antepone a Dios a toda otra realidad, a causa de su infinita bondad. El que ama de este modo a Dios, lo ama con amor de caridad sustancial. Pero, si a este amor sustancial a Dios se une la suavidad, si esta suavidad se contiene y se queda toda ella en la voluntad, tendremos entonces el amor accidental espiritual. Si dicha suavidad desciende además al corazón y se hace sentir con ardor, con dulzura, tendremos entonces el amor accidental sensible.
(9 de enero de 1915, a Raffaelina Cerase, Ep. II, 291)

19 de abril
Esfuérzate por conformarte siempre y en todo a la divina voluntad, sea en las cosas favorables como adversas, y no te preocupes por la mañana.

19 DE ABRIL
Padre Pío nos dice
Padre Calogero Peri: "Me resulta difícil comprender el plan de Dios para el Padre Pío, cuya santidad ha sido opuesta y exaltada como pocos casos en la historia de la
Iglesia".

19 DE ABRIL
La confesión, que es la purificación del alma, hay que hacerla a más tardar cada ocho días; yo no me puedo resignar a tener a las almas más de ocho días alejadas de la confesión.

19 DE ABRIL
El bálsamo de la divina misericordia endulza la amargura de la prueba.

Pensamiento n° 109
19 Abril
Marchad con sencillez por el camino del Señor y no atormentéis vuestro espíritu. Tenéis que odiar vuestros defectos, pero con un odio tranquilo y no con el que inquieta y quita la paz.

19 de abril
Padre Pío nos dice .
Cuando asistes a la Santa Misa renueva tu fe y piensa en la víctima que por ti se inmola a la Divina Justicia para aplacarla y hacerla propicia. No te retires del altar sin derramar lágrimas de dolor y de amor por Jesús, crucificado por su salvación eterna.
La Virgen Dolorosa te hará compañía y será para ti una dulce inspiración. (R.e 1958) .


Abril 19: Beato Conrado de Ascoli Piceno. Sacerdote de la Primera Orden (1234‑1289). Pío VI concedió Oficio y Misa en su...
19/04/2026

Abril 19: Beato Conrado de Ascoli Piceno. Sacerdote de la Primera Orden (1234‑1289). Pío VI concedió Oficio y Misa en su honor el 30 de agosto de 1783.
Nació en Ascoli Piceno, de la familia Miliani, el 18 de septiembre de 1234. Junto con Jerónimo Masci, el futuro Nicolás IV, se hizo religioso en Ascoli y estudió en el Sacro convento de Asís y en Perusa, donde obtuvo el título de doctor. Siempre en compañía de su amigo Jerónimo Masci, enseñó luego en las escuelas de la Orden en Roma, Y cuando Jerónimo fue hecho Ministro general de la Orden, Conrado obtuvo de él licencia para ir como misionero al Africa. Recorrió evangelizando varias regiones de Libia y fue el primer misionero y explorador de Cirenaica.
Cuando Nicolás III encargó a Masci inducir al rey de Francia a desistir de la guerra contra España, le asignó por compañero a Conrado. Resuelta felizmente la misión de paz, regresaron a Roma, donde Masci en 1278 fue nombrado cardenal. Conrado, después de una permanencia de dos años en Roma, fue enviado a París para enseñar teología en la Universidad de dicha ciudad, donde se mostró como insigne maestro. En 1288, Jerónimo Masci fue elevado al trono pontificio con el nombre de Nicolás IV, y llamó a su lado a Conrado para aprovechar sus luminosos consejos.
Cuando oyó rumores de su inminente elevación al cardenalato, que se habían difundido en el ambiente parisino, él respondió en el discurso de despedida en una plaza pública exhortando a todos a amar las virtudes cristianas, sobre todo la vida oculta. Extenuado por el largo viaje, a principios de marzo llegó a Ascoli, donde fue recibido con grandes honores. Un mes después enfermó y predijo el día y hora de su muerte. Cuando se agravó el mal, recibió con angelical fervor los últimos sacramentos, se hizo colocar sobre el desnudo suelo y se durmió serenamente en el Señor. Era el 19 de abril de 1289. Tenía 55 años.
Nicolás IV sintió profundamente su muerte, y, confirmando que había tenido la intención de hacerlo cardenal, ordenó que se levantara un solemne mausoleo sobre su tumba en San Lorenzo delle Piagge. Después sus despojos mortales fueron transportados a la iglesia de San Francisco (mayo 28 de 1371).
Entre las virtudes practicadas por Conrado, fue característica la de la penitencia: revestido de un áspero hábito, caminaba con los pies descalzos, descansaba solamente unas pocas horas en una dura tabla, ayunaba a pan y agua cuatro de los siete días de la semana. Como base de su apostolado había puesto la devoción a la Santísima Trinidad, gracias a la cual obtuvo curaciones de toda clase y dos casos de resurrección de mu***os. Florecieron mientras vivía aún, muchas leyendas sobre su santidad. Se le rindió culto popular desde tiempo inmemorial en las Marcas y en las diversas familias de la Orden minorítica.

19/04/2026

Lectura Breve
Dt 6, 4-7
Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado.

18/04/2026

Santa María en sábado
Aleluya aleluya...

Abril 18: Beato Andrés Hibernón, Religioso de la Primera Orden (1534‑1602). Beatificado por Pío VI el 22 de mayo de 1791...
18/04/2026

Abril 18: Beato Andrés Hibernón, Religioso de la Primera Orden (1534‑1602). Beatificado por Pío VI el 22 de mayo de 1791.
Andrés Hibernón, nació en Alcantarilla, cerca de Murcia, España, de familia oriunda de Cartagena, de mala situación económica. Pasó la niñez en Alcantarilla y Valencia, en casa de sus tíos. Fueron características suyas en la adolescencia una viva piedad, el espíritu de trabajo, animado por la esperanza de mejorar la situación de pobreza de sus padres y proveer a la dote de su hermana. Habiendo ahorrado una suma determinada se fue para su casa, pero en el camino le robaron todo. El, que ya venía madurando el propósito de dedicarse a Dios, vio en este acontecimiento una llamada divina, y entró como hermano religioso entre los Hermanos Menores en Cartagena, en 1556. Después de siete años pidió licencia para pasar a la reforma de San Pedro de Alcántara, donde la disciplina era más austera.
Una pobreza llevada al extremo, los trabajos más duros, la petición de limosnas, las continuas penitencias dieron a su vida un aura de santidad que suscitó la admiración de su cohermano San Pascual Bailón, de San Juan de Rivera, Arzobispo de Valencia, de muchos ilustres contemporáneos y sobre todo del pueblo que lo observaba, lo admiraba y lo seguía. Fue de gran ayuda para sus cohermanos sacerdotes en la asistencia a los moribundos y en la conversión de los mahometanos.
En el convento encontró la soledad, la pobreza, la penitencia, todo lo que puede conducir a un alma a la más alta perfección. Los trabajos más humildes y difíciles eran los suyos. La recolección de limosna de casa en casa era para él el más grande apostolado. Para todos tenía una buena palabra, una sonrisa, un consejo.
Los pobres encontraron en él un hermano y un amigo siempre listo a consolarlos, a ayudarles, a orientarlos hacia personas que pudieran darles un trabajo. Con su ardiente palabra y con la fuerza de sus virtudes condujo hacia Dios a pecadores, condujo a la fe a mahometanos. Recitaba oraciones, ganaba indulgencias, participaba en misas en sufragio de las almas del purgatorio. Cuando hablaba del Pesebre de Jesús, de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo y de la dulcísima Madre celestial María, su rostro se iluminaba y cuantos lo oían sentían gran gozo espiritual. Alimentaba una filial devoción a Nuestra Señora, cada día recitaba la Corona de las siete alegrías y el oficio parvo de la Virgen, y visitaba sus santuarios. Dios glorificó la santidad de Andrés con el don de los milagros, bilocación, profecía multiplicación de los víveres, curación de los enfermos.
Con cuatro años de anticipación, predijo el día y hora de su muerte. Recibió con devoción los últimos sacramentos. Después de haber recitado con voz apagada la corona de la Virgen, se durmió dulcemente en el Señor, en el convento de Gandía, el 18 de abril de 1602, a los 68 años de edad. Por su intercesión se realizaron numerosos milagros.

18/04/2026

Texto del Evangelio (Jn 6,16-21): Al atardecer, los discípulos de Jesús bajaron a la orilla del mar, y subiendo a una barca, se dirigían al otro lado del mar, a Cafarnaúm. Había ya oscurecido, y Jesús todavía no había venido donde ellos; soplaba un fuerte viento y el mar comenzó a encresparse. Cuando habían remado unos veinticinco o treinta estadios, ven a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. Pero Él les dijo: «Soy yo. No temáis». Quisieron recogerle en la barca, pero en seguida la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.

Palabra del Señor

18/04/2026

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