26/07/2026
ennombre de la moral , religiosa an echo daño a la humanidad en su libertad de conciencia
🚢🏳️🌈 ¡NO PUDIERON ENTRAR! El crucero Scarlet Lady tuvo que dar media vuelta después de que Egipto le negara el ingreso. Es el segundo país que lo rechaza tras el veto de Turquía.
El crucero Scarlet Lady, operado por Virgin Voyages y fletado por la empresa de viajes LGBTQ+ Atlantis Events, volvió a quedarse sin destino. Después de ser rechazado por Turquía, ahora Egipto también le cerró las puertas, retirando el permiso de ingreso apenas horas antes de que el barco atracara en el puerto de Alejandría.
Los cerca de 2,000 pasajeros recibieron la noticia de la forma más inesperada: una carta fue deslizada bajo la puerta de cada camarote informándoles que la escala quedaba prohibida y que el barco debía cambiar nuevamente su ruta.
Todo esto ocurrió pocos días después de que Turquía también impidiera el ingreso del mismo crucero. En esa ocasión, las autoridades argumentaron que el grupo era conocido por mantener conductas que, según ellos, "no se ajustan a la sociedad ni a los valores morales del país".
Alejandría iba a convertirse en la alternativa para continuar el viaje, pero Egipto tomó exactamente la misma decisión y tampoco permitió su ingreso, aunque hasta el momento las autoridades egipcias no han emitido una explicación pública sobre los motivos.
Como consecuencia, el crucero tuvo que ser desviado nuevamente hacia la isla griega de Creta, modificando por segunda vez todo su itinerario antes de continuar su recorrido por otros destinos del Mediterráneo.
La empresa organizadora calificó lo sucedido como un hecho sin precedentes. Su presidente afirmó que, en más de 36 años organizando este tipo de viajes, jamás un crucero había sido rechazado por dos países durante un mismo recorrido.
Mientras tanto, el caso ha provocado un intenso debate internacional.
Hay quienes consideran que cada país tiene el derecho de decidir quién puede ingresar a su territorio de acuerdo con sus propias leyes, costumbres y valores culturales.
Otros sostienen que se trata de un acto de discriminación y cuestionan las decisiones tomadas por ambos gobiernos.
Lo cierto es que Turquía y Egipto llegaron a la misma conclusión y el crucero terminó siendo rechazado en ambos destinos.
🌍 Una vez más queda abierta la discusión: ¿deben los países mantener sus tradiciones y valores por encima de cualquier presión internacional, o deberían permitir el ingreso sin importar el tipo de evento o sus participantes?