26/04/2026
El Sindicato de Periodistas del Paraguay saluda a todos los compañeros y compañeras trabajadores de prensa en este 26 de abril, Día del y la Periodista.
Hoy se cumplen 35 años del cruel as*****to del compañero Santiago Leguizamón. Desde entonces y hasta hoy, el crimen permanece impune. Otros 21 periodistas han sido asesinados a lo largo de estos años, sin que el Estado paraguayo haya adoptado medidas reales y efectivas para evitar que estos crímenes, y otras formas de violencia contra periodistas, sigan ocurriendo.
Hoy exigimos al Estado el cumplimiento pleno de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, mediante la aprobación de la Ley de Protección a Periodistas y Personas Defensoras de Derechos Humanos, rechazando el proyecto oficialista que pretende desvirtuar esta medida, convirtiéndola en un nuevo intento de controlar a la prensa y el trabajo periodístico.
Así también, esperamos que pronto pueda tratarse la ley que crea el grupo de trabajo para investigar el crimen de Santiago Leguizamón y de los demás periodistas asesinados.
Además de la violencia, otra realidad que nos afecta es la acelerada precarización laboral. Las grandes empresas periodísticas han avanzado sobre los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras de prensa. Los importantes avances tecnológicos no han significado mejoras en las condiciones laborales; por el contrario, han expulsado trabajadores y precarizado aún más el trabajo periodístico.
Un reciente sondeo ha mostrado que al menos el 40% de los trabajadores de prensa deben recurrir a tener dos o más empleos para poder llegar a fin de mes, llegando a soportar jornadas laborales de 12 y más horas. Al igual que ocurre con la gran mayoría de la población trabajadora, nuestros salarios han perdido aceleradamente su poder adquisitivo.
A esta precarización se suma una realidad que no puede seguir siendo invisibilizada: los acosos y violencias que enfrentan cotidianamente las compañeras en sus lugares de trabajo. Desde situaciones de hostigamiento hasta abusos de poder, estas prácticas vulneran derechos, limitan el ejercicio pleno del periodismo y perpetúan relaciones desiguales dentro de las redacciones.