02/04/2020
El presidente de la Comisión en Torno a los Derechos de la Niñez, del CAAPR, Lcdo. Reynaldo Alegría, expone su postura sobre cómo se deben manejar las relaciones filiales ante las limitaciones que ha impuesto la cuarentena para frenar la propagación del virus COVID-19.
Las relaciones filiales y el coronavirus
En los últimos días, han estado circulando diversas opiniones sobre cómo manejar el asunto de la custodia de niños y niñas en medio de la emergencia que vive la humanidad por causa del coronavirus. En general, no estoy de acuerdo con la mayoría de estas. Estos no son momentos para legalismos y mucho menos, para batallas en un tribunal. No piense usted que, excepto porque se trate de una emergencia extrema, que verdaderamente atente contra la salud, seguridad y bienestar de un menor, un tribunal va a tomar una decisión dramática para complacer a una parte respecto a la otra.
Comparto con ustedes tres consejos para atender los problemas que surgen con las relaciones filiales en este periodo de emergencia.
Primero, cumpla las órdenes del tribunal. Aún en momentos de emergencia, las personas deben hacer su mejor esfuerzo para obedecer las resoluciones emitidas por una corte. Trate de no retar la autoridad judicial; evítese problemas innecesarios.
Segundo, llegue a un acuerdo consensuado, hable, comuníquese y evítese si puede el tribunal; sea compasivo y tome en consideración el mayor bienestar de los menores; eso es lo más que importa. Al tomar la decisión de qué hacer con las relaciones filiales, pregúntese varias cosas: ¿qué es lo más que le conviene a mi hijo? ¿Con quién estará más segura mi niña en este periodo, con papá, mamá, una tía, un cuñado? ¿Es viable mantener el acuerdo de relaciones filiales aprobado por el tribunal? ¿Podemos eficientemente intercambiarnos la menor sin afectarla de ninguna manera? ¿Quién está más apto y preparado para brindarle sus alimentos y meriendas, estudiar en la casa con clases y tareas por internet, jugar con ellos, asistirlos con su aseo personal, lavarle su ropa? ¿Cuál de ambos padres está menos expuesto a la enfermedad? ¿Alguna madre o padre es policía, doctora, trabaja en un supermercado o con público, en limpieza, en un hospital? ¿Alguno está trabajando desde la casa o tiene que salir a trabajar? ¿Se han afectado los recursos económicos? ¿Quién tiene el tiempo para dedicarse día y noche a las arduas tareas que imponen estos días? ¿Merece la pena llegar a un acuerdo que, aunque sea distinto, permita darle a mi hijo un ambiente agradable y libre de tensiones?
Tercero, y es mi consejo más importante, escuche a su hijo o hija. Sin arriesgar su seguridad y salud, busque la forma de tomar en consideración sus opiniones. ¿Qué prefiere su hijo en estos momentos? Porque, sepa usted, la felicidad aumenta y el estrés se reduce cuando un niño o niña siente que sus opiniones son tomadas en consideración. Sáquese de encima la preocupación de que usted, sea padre o madre custodia o no custodia, pasará menos tiempo con su hija o de que se ampliará el tiempo que está con la otra parte. Créame, cuando pase esta emergencia, ese tiempo se podrá reponer. Por lo pronto, mantenga el contacto diario, hable por teléfono con su chico, haga videoconferencias y póngase creativo, que los niños nunca olvidan los buenos momentos y aprecian cuando se les trata con alegría y amor.
Que nunca se olvide que el derecho de la niñez a relacionarse con sus padres está enmarcado dentro del espectro amplio de los derechos humanos.
¡Paz para nuestra niñez!