08/03/2026
El 8 de marzo no se celebra ni se felicita porque no es una fiesta, sino una conmemoración histórica y política. Ese día se recuerda la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos, y también se honra la memoria de aquellas que fueron víctimas de explotación, violencia y feminicidio en el contexto de esa lucha.
La raíz está en hechos trágicos: por ejemplo, el incendio en una fábrica textil de Nueva York en 1908, donde murieron más de un centenar de trabajadoras que reclamaban mejores condiciones laborales. A partir de esos sucesos, el 8 de marzo se consolidó como un día de resistencia y reivindicación, no de celebración alegre.
Por eso, decir “feliz día” puede sonar contradictorio: se invisibiliza el dolor y la lucha que dieron origen a la fecha. En cambio, se habla de conmemorar porque se trata de mantener viva la memoria de las mujeres que abrieron camino y de reconocer que la igualdad aún es una tarea pendiente.
En pocas palabras:
- No se felicita porque no es un logro consumado ni una fiesta.
- Se conmemora porque es un recordatorio de las injusticias sufridas y de la necesidad de seguir luchando por la equidad.