17/12/2016
SABIDURÍA Y JUSTICIA DEL REY SALOMÓN
Un gran silencio cayó sobre la sala real de audiencias. Todos los ojos estaban fijos en el rey Salomón. Sus siervos se preguntaban cómo resolvería el joven monarca aquel complicado caso.
Dos madres solteras compartían una habitación. Cada una había dado a luz un niño, más o menos en las mismas fechas. Por la noche, una de las madres, en forma accidental se dio vuelta sobre su bebé y lo asfixió. Despertó muy temprano y notó que su hijo estaba frío e inmóvil. Entonces la angustiada mujer tomó el bebé dormido de su compañera de cuarto, y colocó el bebé mu**to en su lugar. Más tarde, cuando la otra mujer despertó, encontró al niño mu**to y comenzó a lamentarse con dolor. Pero después de examinar al niño, se dio cuenta rápidamente que no era su hijo. Al mirar al otro lado del cuarto, ella vió a su compañera que sostenía firmemente a su hijo.
Las dos mujeres comparecieron ante el rey, disputándose la posesión del niño vivo. "¡Este niño es mío!", gritó una.
"¡No, el niño mu**to es el tuyo!" contestó la otra.
¿Cómo podría el rey determinar quién era la verdadera madre? Salomón interrumpió el debate y le dijo a un guardia que tomara su espada y dividiera al niño vivo en dos. Al principio el soldado pensó que el rey estaba bromeando, pero Salomón miró con ira la indecisión del soldado. Lentamente este desenvainó su afilada y reluciente espada y avanzó hacia la mujer que sostenía el bebé. Rápidamente la verdadera madre se arrojó a los pies del rey y suplicó, "¡Dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis!" Pero la otra mujer dijo, "Ni para mí ni para tí que lo partan". Entonces Salomón supo sin duda alguna, quién era la verdadera madre.