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Globalhome Agente inmobiliario

18/08/2020

Imagina que estas caminando…imagina un día frío de agosto.

Imagina que vas al médico y tienes un cáncer terminal y este te dice que te quedan 30 dias de vida… 720 horas… 43.200 minutos… 2.592.000 segundos.

¿En qué los utilizarías?

¿Te has preguntado si recorrerias el mismo camino que caminas a diario? ¿harías las mismas cosas?.
¿Te romperias el pecho a clamar discusiones banas con tu pareja? ¿o preferirias que la luna os encotrara en el colchon hasta dejaros sin aliento?
¿Viajarias? ¿Encontrarías todos los paraísos perdidos dispuestos a ser explorados?
¿Abrazarias, besarias, reirias o llorarias mas?
¿Escribirias tu vida? ¿Cantarias?
¿Vivirias pensando en la cicatriz que dejaron los balazos? ¿Perdonarias?
¿Te quedarias con las ganas de nada?
¿Beberias despacio?

Son preguntas simples las que te hacen darte cuenta que la vida nos convierte a su fe, sumidos en una ilusion de un mundo al reves.

Confundidos ante una previsión de tormenta, obsesionados en ganar más dinero, en tener más cosas para dejar un falso legado. Olvidando vivir.

Olvidamos recordar que al final cuando este trayecto acabe nada de lo que acumulamos se puede portar al ultimo viaje y tan solo queda lo que vivimos.

Y olvidamos vivir con arte, sentir y vivir sin miedo.

Pregunta que enciende la luz de tu vida, cuales son, realmente, los recuerdos que tienes guardados, porque al final la forma de vivir está tan solo en tu mente.

Vive como si te quedasen esos ultimos 30 días. Piénsalo.

14/04/2020

Dia 29de cuarentena

Hace frio, ahora si que el invierno se hace presente con mas fuerza de lo habitual.
A mi, particularmente, no me gusta el frio con lo que hoy me dio por recordar a mi abuela porque ella vivía en la sartén de España, Andalucía.

Andalucía, es uno de esos sitios donde cuando hacen 40 grados, ellos andan diciendo que empieza a hacer calor y donde si dejas un huevo en una sartén en verano, acaba friéndose, solo.

Mi abuela paterna era un taponcito (porque era muy bajita), de carácter jovial y alegre. Siempre estaba bromeando y ella era de todo menos discreta.

Eso sí. Esto no quiere decir que no tuviese carácter (porque lo tenía).

Quien conoce la idiosincrasia del sur de España, sabrá que allá existe una especie de matriarcado y las mujeres se les puede comparar a faraonas, las cuales mandan, hacen y deshacen en su castillo (casa).
Quiero decir que cuando ella decidía algo, se hacía porque se hacía. Se tenía llevar a cabo porque lo había dicho ella y no se hable más. ¡He dicho!

Un ejemplo de eso, es la ocasión donde yo teniendo ya unos años, le dio la idea de yo estaba en una edad de tener novia y se le había metido en la cabeza que tenia que ir bien preparado para cualquier eventualidad y me pidió que la acompañase.

Yo no sabia cual seria la locura de turno que se le había ocurrido, pero igual la acompañaba (como para no hacerlo, sino ya sabía lo que me esperaba.

Así que aparecimos en la farmacia y mi abuela, que era de todo menos discreta, a grito pelado, dijo:

- Niñaaa (llamando a la farmacéutica), mi nieto ya está en una edad donde tiene que echarse novia y como es el mas guapo del pueblo (mi abuela me alucinaba una especie de Brad Pitt) tiene que estar preparado. No me vaya a venir embarazada alguna.

Todo esto ,gritando más que un vendedor de mercado (tan alto, que se enteró hasta el cura, que tenia la iglesia al otro lado del pueblo y estaba dando misa)

La farmacéutica, pueden imaginar, cagándose de risa y de forma muy discreta s**o una caja de pr*********os.
Entre que ella no tenia pudor ninguno,y yo que era un sinvergüenza de campeonato, le dije que esperara un momento, que yo quería elegir.

Así que le hice sacar: Los extra finos, con protuberancias, los retardantes, a colores, a sabores, de distintos tamaños. Preguntándole por las características de cada uno de ellos, muy interesado. Además de hacerle sacar lubricante y un anillo vi****or (de esos de D***x que ahora venden en las gasolineras) para irme bien equipado (mas que Rambo a la guerra).

Se pueden imaginar la imagen de nieto y abuela muy atentos a las explicaciones de la farmacéutica, y a mi abuela no se le movió ni un bigote. (aprendiendo)

Y no era de extrañar, ya que era una abuela moderna.
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En una ocasión, estábamos comiendo en una reunión familiar y en la parte de los cafecitos de sobremesa, andaba hablando con nosotros:

- Yo nací, demasiado pronto. Si yo llego a nacer en vuestras épocas anda que me casaría (decía), yo estaría disfrutando de la vida. Pero eso si ,lo que no haría nunca en la vida, es eso de “rechupetearsela” unos a otros. Esas marranadas que hacéis ahora.

Mi prima que pasaba por ahí con la bandeja de cafés y que tiene tanto arte o mas que yo en dar contestaciones irreverentes y graciosas. Como si no fuese con ella y tan si quiera mirarla (ya que estaba haciendo malabarismos con la bandeja de cafés), le contesto:

- Pues abuela, no sabes lo que te pierdes. (Poniendo morritos y asintiendo)

Así es mi familia. Un conjunto brutalmente sincero, descarados, pero sobre todo un conjunto feliz.

Y mi abuela genio y figura hasta la sepultura.

Espero que pasen un feliz día. Mañana veré que más les cuento.

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13/04/2020

Dia 28 (Hoy voy a ser Fit)

Hoy me duele la espalda. No me extraña, porque, solo a mi se me ocurre hacer inventos a estas alturas de cuarentena.

Les explico. En estos días anteriores ya les dije que mi esposa me anda llamando Oso Yogui y como uno tiene su orgullo, pues he decido comenzar con una vida mas sana. Mas “Fit”, vamos.

Así que ayer con el arrojo de un León decidí tomar cartas en el asunto y este ha sido mi cronograma de ejercicios:

8:00 Me levanto. Aun es muy pronto para hacer ejercicio. Me veo dos capítulos más de “María la del Barrio” y las andanzas de “Thalía”

9:00 Ahora sí. Me levanto, me desperezo y hago estiramientos.

9:10 Busco una indumentaria adecuada para un deportista de elite como yo.
Encuentro una camiseta “del Bananas” (la discoteca de mi pueblo. Tengo este tesoro guardado desde el 96 y aun me cabe)
Busco pantalones cortos, encuentro unos de mi primera comunión, me caben (apretaditos, pero me caben. Además, mejor porque marco paquete y me dejan un culito sexy)
Me calzo unos calcetines blancos.

9:30 Busco zapatillas y no las encuentro. Me pongo las “Crocs” (Total estoy en casa y nadie me va a ver)

9:35 ¡¡No me lo puedo creer!! Encuentro una banda para la cabeza y muñequeras de cuando jugaba al tenis. Me lo pongo (ahora parezco a Rafa Nadal)

9:40 Me miro al espejo para hacer una comparativa de antes y después.

9:45 Meto barriga (Brad Pitt.), s**o barriga (Gorila), y así repito la operación repetidamente (Brad Pitt, gorila, Brad Pitt, gorila, Brad Pitt, gorila)

9:50 S**o la conclusión de que estoy mas bueno que el pan, me mando un beso volado y me dispongo a hacer mis ejercicios.

He decidido hacer 50 flexiones, 50 lagartijas y 50 cuclillas.

10:00 me hago porras y empiezo con mis 50 flexiones:

Flexión 1 (¡vamos Tigre! ¡Tú puedes campeón)
Flexión 2 (Eres un lince. Un portento de la naturaleza)
Flexión 3 (Ostia, ostia… esto duele. Me tiemblan los brazos)
Flexión 4 (Quien dice Tigre… dice gato.)

10:05 Me levanto y empiezo a dar vueltas por el comedor. Estoy sudando como un gorrino.

10:10 He decidido que lo que me pasa es que me he quedado sin glucosa.
Me como una manzana, dos platanos, un vaso de coca cola y por si acaso, (no vaya a quedarme corto de glucosa) dos rebanadas de pan con Nutella (cargaditas).

10:30 Voy a cambiar de ejercicio. Voy a hacer Lagartijas.

10:31 Vamos allá.

Primera lagartija (Parece que va bien)
Segunda lagartija (aguantando)
Tercera lagartija (Yo no sé cómo aguantan los que salen en YouTube. Esos que hacen las lagartijas lento y sobradazos. Llevo tres y estoy apunto de echar la pota.)

10:35 Madre mía, me esta viniendo un dolor en el pecho y el brazo.
Mi**da, ¿Pues no me va a matar un infarto en vez de el coronavirus?

10:40 Le digo a mi esposa que llame al 113, al Samu. (Me voy… que me voy)

10:42 le digo a mi esposa que cuelgue el teléfono. Falsa alarma. Eran gases.

Decido hacer la ultima tanda. Esta vez sentadillas.

De estas me dio solo para una. Me agache, se me escapo un p**o y se rompió el pantalón.

10:50 A la mi**da Me voy a duchar

10:55 Me estoy duchando y escucho a mi esposa reírse a carcajadas desde la cocina.

Mañana será otro día

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12/04/2020

Dia de cuarentena 27 (Nuestros juegos)

En mis tiempos, cuando era un mozalbete, había menos cosas y nos lo pasábamos igualmente bien.

No había Netflix, ni sabíamos que era la tele por cable y mucho menos internet.

Eran otros tiempos. Tiempo donde los niños reinaban las calles.

Nosotros éramos niños de “tribu”, de esos que se reunían después del colegio para sacarse la mi**da con las bicicletas o de los que, a falta de juguetes, se entretenían con una piedra y una piña. Haciendo un alarde de imaginación, hacíamos creer que la piña era un cochecito y la piedra una fórmula uno, para comenzar estremecedoras carreras.

Jugábamos a las canicas, a las escondidas donde salvábamos al resto de los compañeros si eras un artista felino del amago o al corre que te pillo, donde ponías a prueba tu velocidad y el arte de recortador torero para evitar que te alcanzasen.

No había celulares, pero sí bicicleta, que alquilaba por vueltas a los que no la tenían. Y yo era de los pocos que alquilaban, porque los demás tenían miedo a que se rompiese. Pero como mi padre era un Mcgyber y lo reparaba todo… a mí me salía gratis el arreglo. Yo tenia al mecánico metido en casa.

Nuestro mejor momento era los sábados o domingos, donde nuestros padres nos daban la paga y corríamos como una turba a la tienda a comprar golosinas, las cuales compartíamos con los compadres, intercambiando algunas y donde no faltaba el “gorrón” de turno que nunca compraba, pero siempre comía.

Esa era una época de madres curtidas en curas artesanales. Porque si no se te había caído el dedo, se podía arreglar en casa, no hacia falta ir al hospital y donde las zapatillas solían durar un mes, porque al final de dicho tiempo, las zapatillas más parecían sandalias, ya que se sostenían solo por la parte de los cordones como si fueran cocodrilos.

Nos tenían que comprar rodilleras. No había pantalón que resistiese nuestras juergas y eso que salíamos peinados, perfumados y arreglados, como dios manda, pero volvíamos como si volviésemos de la guerra. Pintados como Rambo y sin sentirnos las piernas, como él también.

Nuestro Tinder, era una nota pasada entre compañeros en clase donde poníamos: “Me gustas…¿Te gusto? (con dos recuadros: Si o No) o mandábamos al chivo expiatorio a soltar la bomba, como quien no sabe la cosa: A Pepe le gustas. Esperando con ansias la respuesta que te darían, para saber si entrarle al toro o darse en retirada.

Ahora todo es distinto, los jóvenes son una extensión de su IPhone y sus disputas son por ver quien lo tiene mas grande o por cuantas eses tiene su celular, o por ver si es la versión “pro” mas plus ultra con una definición de super “high definition”.

Ya casi ninguno mira al frente. Miran encorvados, comunicándose por texto, aunque estén al lado y ahora éxito en la vida social es quien tiene “likes” como cancha en el Facebook, Tinder o twiter.

Llaméenme tonto, pero cuando los veo me da la impresión que nos lo pasábamos mejor nosotros.
Ustedes ¿Qué piensan?

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11/04/2020

Dia de cuarentena 26

Tímidamente va llegando el otoño en La Molina. Poco a poco el frio se va haciendo presente.

Y es algo muy raro porque por las noches hace calorcito, teniendo que poner el ventilador, pero en la madrugada hay que levantarse a quitarlo, ya que te quedas como un pollito. (mas frio que un pingüino).

A mi no es algo que me moleste en demasía, ya que puedo apagarlo sin tan ni siquiera dame cuenta de que lo estoy haciendo, puesto que mi familia por parte paterna, tenemos una particularidad que ha ido pasando de padres a hijos, según me conto mi padre; desde mi bisabuelo: Somos medio sonámbulos y hablamos como una cotorra por las noches

Tanto es así, que llegamos a hacer cosas insospechadas a la vez que nos pegamos unas charlas bien animadas a las tantas de la madrugada.

Quien no conoce esta historia, puede llegar a asustarse, como es el caso de mi esposa, las primeras veces.

Mi madre me cuenta que, desde muy pequeño, ella ya lo sabía y que no solo hablaba, sino que, además, contestaba muy animado a lo que me preguntaran. (Esto es un truco que les informo a las esposas que tengan maridos sonámbulos, ya que solemos contestar la verdad)

Esta es la parte divertida, pero a veces, nos apetece pegarnos un viaje, cosa que hacemos sin avisar y podemos llegar a dar un gran susto.

A mis abuelos, que no les avisaron de esta particularidad, casi les da un infarto, un día que se levantaron y no me encontraron en la cama, ni en el comedor y por supuesto en ningún lado de la casa.

Yo estaba durmiendo plácidamente en el armario de debajo del fregadero. No me pregunten por qué.

Supongo que, en la noche, había salido de excursión y cuando desperté, mis abuelos estaban llamando, hasta a la ONU, porque pensaban que me habían raptado.

Pero como les digo, esta es una particularidad generacional y el mejor de todos era mi abuelo paterno.

Él era una persona comedida, no solo en sus gestos, sino en sus palabras. Nunca le escuchabas una mala palabra.

Hasta que dormía.

Recuerdo que un día de verano (hacia mas calor que en la esquina de la anticuchera) mi abuelo ya se había acostado. Como hacia mucho calor, estaba durmiendo con un pantaloncito corto.

Mi abuela y yo, que éramos más nocturnos, andábamos viendo un programa de entretenimiento ligero en la televisión y de repente escuchamos un estruendo en la habitación contigua y escuchamos a mi abuelo dando alaridos en la habitación.

Alarmados nos dirigimos a ver qué había pasado. Encontrándonos a mi abuelo agarrado al cordel de las cortinas con su pantaloncito dando gritos.

Mi abuela, que ya sabía que estaba pasando (los años te dan mucha sabiduría) y la cual tenia un humor bastante cítrico, le dijo:
- ¿A dónde vas, “Tarzan”?

Divertidos nos marchamos otra vez a ver la Tv, como si nada hubiera pasado.

Así que esta noche todos observen, nunca se sabe si sus parejas o hijos son: “Walking Dead nocturnos”

Hasta mañana.

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10/04/2020

Dia 25 de cuarentena

El otro día hable con Maribel Garcel. Ella tiene un hijo que es médico y como la mayoría de héroes que están jugándose la vida por nosotros, creen que se ha infectado.

Tiene miedo, la entiendo, está muy triste y esta deprimida.

Yo la escucho, es lo único que puedo hacer desde aquí. Pero intento tomarme el tiempo y la atención porque creo, que es la única forma que puedo ayudarla. Ojalá todo salga bien.

Como Maribel, son varias personas que se han tomado el tiempo para comunicarse conmigo. Cada una tiene una historia diferente, pero la mayoría se unen por un nexo común.

Esta, es una enfermedad que ha llegado arrasando, no solo con las vidas de los pobres infelices que no pueden permitirse o no les llega la ayuda a tiempo, sino también con el formato de vida y estado de bienestar que teníamos hasta el momento. Reseteando y obligando a volver a empezar de cero, puesto que muchos se han quedado sin trabajo o sin forma de sostener su vida.

Cada uno afronta esta situación como puede.

Por ejemplo, yo me invento un cuento distinto cada día para contarles, intentando dar la sensación de que lo malo está bueno o de que las cosas que pasan afuera, pasan muy lejos. Aunque ahora, estos brazos que escriben, son brazos con miedo.

Desde la vista de un español, les diré que una de las cosas que me enamoró de Perú es que todos son una comunidad y que dentro de esta, de una forma u otra, siempre intentan ayudarse.

Esto es debido a que han vivido muchas situaciones extremas donde han tenido que buscarse la vida para subsistir, muchas veces haciendo ingeniería más allá del ingenio porque no había ni lo necesario para vivir. Convirtiendo al peruano en una raza de emprendedores sin parangón.

Así, que si me lo perminten, más que escribirles yo a ustedes hoy los invito a que ustedes me cuenten su historia. Creo que merece ser escuchada.
Estoy seguro, que, cuando nos conozcamos, aunque sea por estos medios, muchos de ustedes se darán cuenta que están pasando cosas muy similares. Y tengo la esperanza, casi la seguridad, de que aflorará el espíritu humano que tanto define a esta comunidad.

Con ello, lanzo el reto y les dejo nuestra historia (pidiendo que me den un día para ordenarme. Mañana ya les contare alguna de mis aventuras de cuando era pequeño)

Nosotros somos una pareja normal, los cuales hacemos cosas normales que vivimos en La Molina.
Desde que nos conocimos, hemos intentado no separarnos ni un día.
Tenemos un hijo, que más que correr, vuela y un gato que mas que caminar repta de lo vago que es.
Somos de carácter alegre y siempre intentamos ayudar a los nuestros y a los demás.
La mayoría de veces procuramos ponernos en contacto con los nuestros, que, por suerte, por ahora están bien.
Es por eso que nos consideramos, dadas las circunstancias, afortunados.

Esta es nuestra historia y ahora le incito que nos dejen en los comentarios la suya.

Y les invito a que se conozcan porque muchas veces detrás de una sonrisa se esconden muchas lágrimas (ya se están viendo los primeros casos de suicidios) y una palabra de aliento o un abrazo a la distancia te dan gasolina para un día más.

Pienso que cuando esto acabe, de esto saldrán nuevas amistades. Nuevas vidas reforzadas. Nuevas alianzas.
Porque ya saben:

Detrás de un crudo invierno… la primavera siempre llega.

Mañana más.
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09/04/2020

Dia de cuarentena 24 (Star Wars)

A ver… yo sé que los ánimos están caldeados por la situación y que la gente esta de mal humor, pero hay que intentar mantener la calma.

Hoy (o sea ayer), volvimos a salir los hombres y normalmente no suele pasar nada de transcendencia. Como nunca, hoy han pasado dos cosas.

La primera es una disputa desenfrenada de dos abuelos que se han enzarzado en una riña, de la cual no se el motivo, ya que cuando yo he llegado a su altura, ya llevaban con la discusión desde hace rato, parece.

Les explico. Desde la esquina ya se escuchaba el barullo y como buen español (que somos más chismosos que Doña Clotilde, yo oigo una sirena de la policía o bomberos y ya estoy asomado preguntando qué ha pasado), me he ido acercando, como el que no quiere la cosa, con disimulo, para ver de qué me podía enterar.

Bien, no es que me quisiera enterar, pero, dos abuelitos que son vecinos estaban teniendo una disputa por algo de la basura (ya digo que no es que me quisiera enterar, es que lo estaban diciendo).

Los dos estaban bien uniformados, uno con mascarilla y otro con gorra y una macara respiradora (Que supongo que la tendría de la segunda guerra mundial, de esas que tienen dos filtros a los lados). Los dos bien ancianos y sendos con bastón, para ayudarse a caminar.

La cosa es que los ánimos se han ido caldeando hasta que los dos han levantado los bastones, como si fueran espadas y se han liado a trancazos (pero en plan flácido, porque ya eran muy mayores para dar con fuerza).

Yo me he quedado a ver en que acababa la juerga, no fuese que la versión de Star Wars octogenario (porque el de la máscara parecía Dark Vader), fuese acabar con alguno de los dos con un palazo en la cabeza.

No hemos sufrido ninguna víctima, porque uno de los hijos al escuchar la gresca ha salido rápidamente a llevarse a uno de ellos que iba gritándole con el bastón alzado, (a lo Willian Wallace) lo típico que decimos todos los machotes:
- ¡¡¡Porque me están agarrando, sino te s**o la mi**da!!!

La otra es que, al ir a comprar, había una persona sospechosa sobre todo por que iba con una chaqueta muy femenina, con la capucha puesta y mascarilla. Al ir acercándote te dabas cuenta que no es que parecía una mujer; era una mujer disfrazada para dar el pego.

La cosa es que los hombres, normalmente, no suelen decir mucho o nada, pero la situación era tan descarada que alguno, tímidamente, soltaba alguna indirecta.

Ahí andaba la cola, hasta que ha pasado una pareja de la policía.
Por norma los hombres somos mas despistados pero la pareja del policía, que era mujer, ha vuelto sobre sus pasos (parece que la ha visto y ha atado cabos, a posterior) y la ha mandado para casa más rápido de “Flash”.

Con lo que “querida amiga” te dejo unos consejos, para la próxima vez.
Si la haces hazla bien:

1. No te pongas una casaca rosa fucsia fosforescente (un plumas) porque cuando hemos ido a comprar hacía mas calor que en el averno y además de parecer un ninja, has llamado más la atención que un metalero en un concierto de Luis Miguel.
2. La próxima vez ponte una gorra y una mascarilla con una calavera más dos huesos (piratas), pintada.
3. Este consejo es el que más te servirá. Ponte pantalón corto y no te depiles. Déjate toda la mata peluda en las piernas, porque todo científico y militar sabe que cuando vas a una zona hostil, hay que mimetizarse con el medio.
4. Y el ultimo y no menos importante, habla como un cobrador de combi y ráscate repetidamente la entrepierna. Así conseguirás tu objetivo.

Bueno… ahora ya estoy en la tranquilidad del hogar a ver que me depara el día.

Mañana más.
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08/04/2020

Dia 24 de cuarentena (Petite, una historia de amor)

Son las 6 de la tarde. En YouTube suena una canción romanticona de un grupo que me gusta mucho que se llama “Funanbulista”.

No puedo evitar ponerme nostalgico, porque, ahora que no podemos salir ni a comprar fideos, menos puedes ir a ver a los seres queridos, que extrañas y que se han quedado en otros distritos o casas.

Así que ya me ven, aquí, con el corazón partido, en plan Alejandro Sanz.

Ella tiene los ojos grandes, pelo negro y corto. De porte alegre cada vez que me ve se muere de la alegría (tanto que a veces pienso que le dará un infarto). Estoy deseando salir de aquí para verla y comérmela a besos.

Este, no vayan a pensar mal; es un amor consentido por mi esposa, ya que me la presento ella.

Ella se llama Petite y por si acaso les aclaro que es una chihuahua que mi esposa crio desde que era tan solo una bolita.

Desde que nos conocimos, para toda la familia de mi esposa, fue una sorpresa cuando Petite (ojos de uva la llaman), que normalmente no traga a nadie, se me pego como un moco.

Al principio, todo iba bien, pero poco a poco se fue convirtiendo en una película de terror.

No se si sabrán que los chihuahuas son bastante territoriales y algo celosos, pero llego un punto donde ya sobrepaso los extremos permitidos.

Yo iba a pasear, Petite venia conmigo; yo iba a comer, Petite venia tambien, iba al WC, Petite no podía faltar …. Yo iba a dormir, Petite se apalancaba en la cama; además no quería que mi esposa durmiera conmigo. Como no podía evitar que durmiéramos juntos, se ponía en medio y le ponía la pata en la cara a mi esposa, me lamia la oreja y la miraba desafiante, como diciendo:
- Míralo, es mío.

Lo peor, es el momento que decidimos hacer una sesioncita de fotos, cuando mi esposa estaba embarazada. Con mucho garbo y bien emperifollados nos fuimos al parque que hay debajo de casa de sus padres. ¿Pueden creer que hasta que no salió en la foto no paro la chihuahua?

Claro el desastre estaba cantado.

De ojos de uva pasó a Petronila (así la llama mi esposa cuando esta enfadada con ella) y de ahí directamente a “la perra esa que siempre llevas colgando y ya pareces Carlos Cacho”.

Bueno… Ahora, cuando termine la cuarentena, me tienen a régimen de visitas, porque ya saben:

Donde manda Capitana, no vale perra que valga. He dicho.

Noooo… es broma si me deja verla… (pero de lejos)

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07/04/2020

Dia 23 de cuarentena (Soy el oso Yogui)

Hoy ha sido día de hombres (o sea ayer por que lo estáis leyendo un día después.)
Y el cuerpo lo sabe. Allá que vamos todos como perritos a oler el árbol, porque no se ustedes, pero yo me muero de ganas de poder irme a ver cabras al campo y dar volteretas, pero como no se puede… me aguanto.

Así que lo único que me queda es ir hacer las compras y por lo menos veo el sol. Debidamente uniformado, claro está. Hay que seguir las reglas para no ponernos “malucos”.

Como no he encontrado otra, me he puesto una de las mascarillas que compro mi esposa, para ella. Es rosa y con corazones. Para terminarla de matar y como tampoco encontraba gafas he recordado que del año nuevo tenía unas gafas de corazones amarillos (las de la hora loca) y como tengo más miedo al coronavirus que al ridíc**o así me he marchado, conjuntado.

Cuando he llegado, había un carro de los militares fuera de mi bloque, espero que no haya pasado nada, pero como los vecinos no han hecho mención deduzco que todo esta bien.

Tengo que contarles que, por suerte, mis vecinos “molan” o lo que aquí diríamos, son bacanes.
Somos un grupo heterogéneo, donde la mayoría, siempre están de buen humor y con los que es agradable cruzarse e intercambiar nuestras vivencias del día a día.

Además, son únicos en iniciativa, más cuando están aburridos, con lo que de repente te sorprenden y están todos asomados en la ventana charloteando.

La imagen es como las casitas esas que se ponen en navidad, no sé si alguna vez las han tenido en sus casas. Son esas que se ponen en el mes de navidad y cada día se abre una ventanita para ir incentivando que va llegando la navidad.

Hoy, he visto un cordel desde la ventana de mi cocina y resulta que Gabriel (el vecino de arriba), había improvisado una suerte de polea, para darle algo a Isabel (la vecina de abajo)

Yo como buen casi peruano, e interceptado la comanda, porque nada pasa por mi ventana sin pagar respectiva coima.

Ante mi reclamo, (porque el que no llora no mama y además por probar no pierdo nada) Gabriel me ha obsequiado con un café que el mismo hace de Chanchamayo, buenísimo que no te da cagalera ni dolor de cabeza.
Se llama Samyeél coffee. (¡¡¡TOMA PUBLICIDAD!!!. ¡¡¡Ahora soy influencers, de esos!!!)
Tenía que mencionarlo porque es mi vecino y es producto peruano, hay que apoyar a lo nuestro.

Lo mas importante, es que, los vecinos hemos dejado las pequeñas peleas de escalera (… que si tu gato se caga en mis rosales…), para preocuparnos mas en si todos estamos bien, porque estos son días es más importante cuidarnos unos de otros, porque de no ser así ya no quedaran vecinos con los que discutir.

Lo que me recuerda que mi esposa me dice que parezco el oso “Yogui,” porque siempre voy andando con los brazos caídos y con un aire desenfadado, sonriendo.

Y más que sentirlo como una burla, para mí es un halago, ya que prefiero levantarme y regalar mi “ángel”, o por lo menos, lo más interesante a los de mi alrededor, teniendo la sana costumbre de sonreír, por una sola razón:

Tengan en cuenta, que, una vez que el desierto cubra el mar, lo único que quedará es la huella que hayas dejado en los demás.

Feliz día sonreíd mucho y ánimos, que de esta salimos vivos o en una caja… pero con actitud.

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06/04/2020

Dia 22 de cuarentena.

Te levantas por la mañana y ya te están amargando las noticias. El covid-19 sigue a lo suyo, devorando vidas.

Desde pequeño mis padres, me han enseñado dos cosas fundamentales para poder sacar un juicio adecuado cuando tienes alguna duda. La primera regla es ir a la fuente y la segunda es ver todos los ángulos, en el centro suele estar la respuesta más acertada.

Esto lo digo por que yo no soy muy amigo de los informativos, porque tengo la creencia de que no nos suelen contar toda la historia sobre este cuento.

Así, que mejor, decido ir directo a la fuente y por casualidad, mi madre y mi hermana las dos son sanitarias.

Os contare que mi madre es sanitaria retirada y la reina del “Paracetamol y mucha agua”.
Te dolía la cabeza: Paracetamol y mucha agua, tenias un resfriado: paracetamol y mucha agua, se te había caído un ojo: paracetamol y mucha agua.

Con mi madre ibas al colegio con el gotero colgando, pero ibas al colegio.

Con esto no quiero decir que fuese mala, o nos quisiese hacer la vida insufrible, sino que era una profesional (créanme que yo le ayudé a serlo mucho más porque yo era de todo menos tranquilo, me he roto hasta la rabadilla) y sabía muy bien que eso de comerse pastillas, a puñados, al final pasa factura y lo que te arreglas por un lado te lo fastidias por otro.

Yo, al principio, era de los que decía que esto del cov-19 era un simple resfriado y que la gripe común también se lleva sus no sé cuántos mu***os al año.

Pero cuando vas a la fuente, es decir a los profesionales, te das cuenta que están acojonados y si ellos están acojonados, que son los que saben en realidad de que va el tema, a mi se me aprieta el c**o.

Mi hermana es muy pragmática y seria, que se ría de uno de mis chistes es más difícil que Vizcarra se presente a la reelección como presidente. (con la suerte que tiene, se presenta y se da el apocalipsis zombi)
Pero profesional lo es, y mucho. Y ella me indica que desde el frente la cosa está jodida, que se tiran turnos de 12 y muchas veces 24 horas y es cierto, ya que han hecho una mención hasta en la ONU, porque son héroes anónimos, a los cuales muchas veces fruto de la desesperación, se les maltrata y trabajan en condiciones infrahumanas, jugándose la vida (cada día).

Esto me hace reflexionar, porque ya no se escuchan aplausos. Nos tendríamos que estar quedando mancos de dar palmazos por la gente que esta cuidando de nuestras vidas y dejarnos de tonterías, porque cuando te escapas para irte a pegarte dos copas con tus amigos, es muy probable que vengas infectado. No solo juegas con tu vida, juegas con la de los tuyos.

Así que yo desde aquí, yo por lo menos, me quito el sombrero y aplaudo (como si fuese a una quinceañera viendo a “New Kids on the block”), a los profesionales, de tal modo que si se descuidan les lanzo hasta los calzoncillos (como quien tira el sostén). y me quedo en casa centrado en escribir.

Bueno, escribir todo el día no, porque he pillado a mi esposa bailándole al gato.

Os deseo, salud para todos.

Mañana ya les contare más cosas.

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