10/04/2025
TÍTULO: ¿De qué sirve ganar en el Tribunal Constitucional si nadie obedece sus sentencias?🚨🚨🚨
Por Julián Palacín Gutiérrez, abogado y ex presidente del Indecopi, Miembro de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional
SUBTÍTULO:
Miles de peruanos ganan procesos constitucionales… pero el Estado no ejecuta las sentencias. ¿De qué sirven nuestros derechos si no se respetan?
CUERPO DE LA NOTA:
En teoría, el Tribunal Constitucional es la máxima garantía de nuestros derechos fundamentales. En la práctica, sus sentencias se quedan sin efecto. En el Perú, estamos normalizando lo inaceptable: que el Estado desobedezca al propio Tribunal que juró defender la Constitución.
El Código Procesal Constitucional ordena que sus fallos se cumplan inmediatamente. Si se incumplen, debe intervenir el Ministerio Público. Si el responsable es un funcionario público, el juez puede destituirlo. Pero ¿cuántas veces ha pasado esto en la realidad? Casi nunca. No hay registros, ni sanciones, ni seguimiento.
Las sentencias se dictan. Pero no se ejecutan.
En 2020, el Tribunal Constitucional intentó corregir esta grave omisión con la creación de una comisión de supervisión para garantizar el cumplimiento de sus fallos. Pero la comisión quedó en el papel, igual que las sentencias. El resultado: miles de peruanos siguen esperando justicia, mientras el Estado los ignora.
Este no es solo un tema jurídico. Es un problema político, institucional y moral. Si el máximo intérprete de la Constitución es desobedecido sin consecuencias, estamos frente a una crisis silenciosa del Estado de Derecho. Una democracia que no garantiza derechos es solo una fachada.
PROPONGO UNA RUTA DE CAMBIO:
Reformar el Código Procesal Constitucional para ejecutar de manera forzosa las sentencias.
Activar de inmediato la comisión de supervisión del TC, dotándola de recursos y autonomía.
Sancionar ejemplarmente a los funcionarios que incumplen fallos constitucionales.
Exigir rendición de cuentas anual sobre el cumplimiento de sentencias.
Promover campañas ciudadanas y mediáticas para visibilizar los casos más graves.
No hay democracia posible sin justicia efectiva.
Si una sentencia no se cumple, no es justicia: es burla.
La Constitución no puede seguir siendo una promesa vacía.
Hagamos que se cumpla.