31/05/2024
Hablar de compromiso puede ser controversial, sin embargo al hablar de pareja, es necesario plantearnos lo que esto implica.
Si nos atenemos al término y significado etimológico de la palabra, encontramos que el compromiso es un acuerdo entre partes, donde la palabra dada se sella con una promesa a cumplir.
Extendiéndonos a lo que el compromiso en la pareja significa, podemos encontrar por un lado el ángulo formal, que viene con las obligaciones inherentes al matrimonio y a las uniones de hecho, exigibles en nuestro código civil, y por otro lado el ángulo que involucra la parte emocional y existencial de un vínculo.
¿Qué hay más allá del formalismo? Quizás se trate de algo que es tan profundo como simple, y que yace en el evento de haber encontrado a alguien que calce con nosotros; encontrar a aquella persona que nos anime a dar lo mejor y que dote de sentido nuestra existencia, un vínculo por el que estemos dispuestos a poner de nuestra parte y a colaborar para que funcione.
Es ahí, cuando el propio andar deja de querer ser un acto solitario y se permite emprender un proyecto con un otro. Cuando la voluntad mutua de una pareja guía este proceso, la escucha, el respeto, la confianza y la expresión auténtica de cada cual afloran naturalmente.
Cuando un vínculo sano se forja, se habrá superado y trascendido las propias creencias limitantes e inconsistencias en relación a lo que el compromiso implica, y así este será reflejo del crecimiento y la fiel consecuencia de lo que significa amarse y amar al otro.