07/05/2026
CAMBIAR LA CONSTITUCIÓN ES UNA UTOPIA
Cambiar la Constitución, como pretende el lider de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, es solamente una utopia de la izquierda peruana.
Desde la campaña electoral para las elecciones generales del 2021, la proclama del Partido Perú Libre, de tendencia Marxista -Leninista -Maoísta, para convocar a una Asamblea Constituyente que elabore una nueva Constitución, que reemplace a la de 1993, no solo fracasó, sino que dio origen a "candados constitucionales" para bloquear cualquier futuro despropósito.
La propuesta de enfrentar al pueblo, exacerbando las profundas brechas entre la sociedad peruana, atribuyendo a la Constitución de 1993, ser la causante de todos los males y negación de los derechos fundamentales, sin duda ha calado en el interior del país pero no es justificación para patear el tablero.
El expresidente Pedro Castillo lo intentó durante dos años y al final ejecutó un fallido golpe de Estado con.las consecuencias ya conocidas.
Cambiar la Constitución requiere, lo que denomina la doctrina, un "momento constituyente". Es decir, que haya una condición social, económica, política de consenso para realizar modificaciones a la Constitución, que no existe ahora.
Desde el 5 de abril de 1992, hasta la aprobación en referéndum y vigencia de la Constitución de 1993, el gobierno de Alberto Fujimori Fujimori prácticamente sustituyó la Constitución de 1979 por “La Ley de Bases del Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional”.
Precisamente esta circunstancia forzó un momento constituyente, dando paso a la nueva Constitución.
Las asambleas constituyentes sólo se justifican como actos constitutivos y con ciertas condiciones o limitaciones, como reformadoras de un ordenamiento constitucional ya establecido, esto último en la medida que así lo permita la Constitución vigente.
Durante el gobierno de Pedro Castillo, el 21 de enero del 2022, el pleno del Congreso de la República aprobó, por insistencia, con 72 votos a favor, 44 en contra y cero abstenciones, la ley que refuerza los límites para convocar un referéndum en Perú, norma que había sido observada por el Ejecutivo al considerar que restringía los derechos ciudadanos.
Esta recorta el referéndum y establece que toda reforma constitucional debe ser aprobada obligatoriamente por el Poder Legislativo.
Todo ello basado en las opiniones emitidas por el entonces Tribunal Constitucional, analistas constitucionales y el pronunciamiento del pleno del Jurado Nacional de Elecciones, el cual asevera que cambiar el artículo 40 de la Ley de participación ciudadana como lo plantea el Parlamento “no contraviene la norma fundamental”.
Lo particular en el actual proceso es que Roberto Sánchez de Juntos por el Perú, que postula a un cargo constitucional, dentro de un marco constitucional y que busca juramentar frente a una Constitución, al mismo tiempo denosta de ella y quiere romperla, vale decir una total incongruencia..Si uno está postulando dentro de un esquema constitucional, lo mínimo que debería hacer es respetarlo.
Estamos entonces ante un escenario de prensa y propaganda dirigido a un sector de la población del interior del pais pero que no guarda un correlato con la realidad.