07/10/2024
| EL PROBLEMA NO ES LA FALTA DE ESTADO, SINO EL EXCESO DE UN ESTADO INEFICIENTE Y CORRUPTO.
Nuestro socio fundador, el Dr. Guevara Colchon, manifiesta que la sociedad peruana, alineada por el consumismo y la apatía política, ha caído en una trampa individualista. A su vez, refiere que este enfoque hedonista ha chocado con la realidad de necesidades básicas insatisfechas, como la seguridad, salud y educación. Presentándose todo ello a raíz de la inoperancia del Estado, la cual ha obligado a hacer una pausa en el andar cotidiano para enfrentarse a la realidad, convirtiéndola en una sociedad indefensa, empobrecida en más de un sentido, gravemente enferma, limitada y patética.
Dicho esto, ante la situación que se presenta, se puede advertir que se ha alzado tímidamente la vista más allá de las pantallas de los celulares y de la ficción que se proyecta en redes sociales, no obstante, esto ha sido manifestado con voces suaves y casi resignadas, tratando de pedir ayuda y exigiendo a las autoridades que actúen. Sin embargo, lo que se ha encontrado es un Estado ineficaz, incapaz de responder a las demandas exigidas por la sociedad. Y en medio de este caos, muchos han interpretado erróneamente que el problema es la ausencia del Estado, porque es el quien debe atender a las necesidades.
Desde esta perspectiva presentada, cabe preguntarse entonces ¿qué ocurre cuando el Estado, lejos de reconocer su responsabilidad, afirma que está cumpliendo eficazmente sus deberes, cuando en la práctica, la percepción social dice lo contrario? ¿Cómo transmitir las demandas y buscar culpables cuando algunos nos recuerdan que debemos soportar al gobierno actual porque fuimos nosotros quienes lo elegimos? Pero, ¿es realmente así? ¿Es el voto la única herramienta democrática que se tiene?
La realidad es que, consciente o inconscientemente, se ha permitido que el Estado restrinja el acceso a otras herramientas democráticas de la sociedad civil organizada, como son los partidos políticos, los sindicatos, las ONG y otras asociaciones, las cuales han sido debilitadas o prácticamente desmanteladas.
En ese sentido, no es que falte Estado, sino que hoy más que nunca tenemos un Estado sobredimensionado, corrupto e ineficaz, que ha desplazado a la sociedad, debilitado sus estructuras y corroído sus instituciones. Se señala además, que durante años, se ha ejercido una manipulación de la opinión pública a través de la televisión, distorsionando con ello la realidad para beneficiar a quienes detentan el poder. Por tanto, esa sensación de anarquía e ingobernabilidad que se advierte es consecuencia del crecimiento desmesurado del Estado, porque la única verdad que parece prevalecer es la "verdad oficial", la misma que se aleja de la experiencia cotidiana.
Como bien señala Norberto Bobbio, "una sociedad se vuelve más ingobernable en la medida en que aumentan las demandas de la sociedad civil, sin que aumente paralelamente la capacidad de las instituciones para responder a ellas". En este contexto, no se puede eludir a las responsabilidades, por tanto, es necesario que se tome partida mediante una cultura de organización colectiva fortalecida.
En ese sentido, si la sociedad civil se organiza de manera eficiente, tiene el poder de presionar al Estado para satisfacer sus necesidades, inclusive mediante ello, se puede lograr una colaboración efectiva entre la sociedad y el Estado, a fin de garantizar una verdadera participación democrática, manteniendo la lógica que el Estado es producto de la acción y la voluntad humana, y como tal se ha creado para servir a la sociedad, y no para subyugarla.
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