25/02/2026
Un nuevo hallazgo arqueológico en el valle de Chicama, región La Libertad, está reescribiendo la comprensión del ordenamiento territorial en la costa norte del Perú prehispánico. El descubrimiento, realizado por el Programa Arqueológico Chicama, revela un complejo agrícola y ceremonial de más de 100 hectáreas vinculado a la cultura Chimú, una de las sociedades más organizadas y poderosas del periodo Intermedio Tardío.
El sitio se ubica cerca de Chicama Pueblo, en el entorno de la Quebrada del Oso, dentro del histórico valle de Chicama, un espacio estratégico por su fertilidad y conexión hidráulica con el Gran Canal de la Cumbre.
📏 Un geoglifo de carácter ritual
El elemento más impactante es un geoglifo de aproximadamente dos kilómetros de longitud que conecta el asentamiento fortificado de Cerro Lescano con extensos campos agrícolas y se proyecta hacia el Cerro Tres Cruces. Se trata de una alineación rectilínea de acumulaciones de piedra que mantiene su trazo incluso al atravesar quebradas antiguas, lo que sugiere una planificación rigurosa.
Según el arqueólogo Henry Tantaleán, codirector del proyecto, sería el primer caso documentado donde un asentamiento chimú se articula directamente con hitos del paisaje mediante un camino ritual, revelando no solo una función productiva, sino también una dimensión simbólica del territorio.
🏛️ Plataforma ceremonial y red agrícola
El complejo incluye además una plataforma cuadrangular de piedra de 40 x 50 metros y hasta tres metros de altura, orientada al norte, acompañada por una amplia plaza rectangular. La presencia de cerámica chimú clásica sitúa la ocupación entre 1100 y 1470 d.C., con posible continuidad durante el periodo inca.
Se identificaron herramientas líticas agrícolas y se tomaron muestras para análisis de fitolitos y polen, que podrían confirmar cultivos como maíz, calabaza y frejol. Esto evidencia una agricultura planificada a gran escala, articulada por canales secundarios del Gran Canal, reforzando la idea de que el poder chimú no solo fue urbano y ceremonial, sino también profundamente hidráulico y territorial.
⚠️ Un patrimonio en riesgo
El sitio enfrenta amenazas actuales como infraestructura eléctrica y explotaciones privadas, lo que subraya la urgencia de su protección y registro sistemático mediante tecnologías modernas como drones y documentación digital.
Este hallazgo no solo amplía el mapa arqueológico del norte peruano, sino que demuestra que el paisaje prehispánico fue concebido como una unidad integrada: producción, ritualidad y control del territorio en perfecta armonía.