07/08/2023
Compartimos nuestra columna de hoy en Ideario, a propósito de la situación de crisis que vive nuestro país.
🔴 | "La institucionalidad está en riesgo" por Serly Figueroa Mormontoy
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Cuando hablamos de Institucionalidad, nos referimos a lo importante que es en un país hablar del respeto a las instituciones, a la división de poderes, a la independencia de la justicia, la libertad de prensa; porque cuando sucede esto las personas tienen la confianza que todo va marchar bien, que no necesitan de influencias para alcanzar justicia o para lograr lo que por derecho les corresponde. Lamentablemente en un país como el nuestro la situación de desconfianza ante el actuar de quienes se encuentran en las instituciones está creciendo y ese es un riesgo con consecuencias muy graves.
De acuerdo al Índice de Calidad Institucional (2022) de la Red Liberal de América Latina, nuestro país se encuentra en un nivel mediocre en el puesto número 71, desagregando este indicador tenemos que la calidad institucional tiene la posición 89 y las instituciones de mercado la posición 63.
Entre las razones por las cuales nos encontramos en esta posición, tenemos que el 89% de peruanos cree que el principal problema del país es la corrupción, esta percepción se respalda con el Informe de la Contraloría General de la República (2021) que señala que de cada S/. 100 soles, S/. 13 soles se pierden por sobre costos (sobrevaloraciones) que realizan las autoridades, funcionarios y servidores públicos.
En este punto es importante comprender que no podemos continuar así, que la cultura del “Favorcito” “Compadrito” “Yo lo conozco” o “me va a ayudar porque me debe un favor”, nos hace más débiles, más vulnerables y lo peor de todo normaliza una situación que no está bien, hemos llegado incluso de decir “roba, pero hace obras”. Tenemos que darnos cuenta que, si seguimos en ese horizonte más temprano que tarde, nadie confiará en nadie, nuestro país tan rico y bello quedará en manos de quienes como ya estamos viendo a nivel nacional solo quieren poder para su propio beneficio, en ese escenario cada día habrá más pobres y extremos pobres, la clase media buscará nuevos horizontes y como ya vemos en cifras, se irán junto a sus familias enteras a otros países, entonces será tarde para arrepentimientos.
¿Qué hacer? Pues, aunque nos cueste, fortalecer nuestra ciudadanía, inmiscuirnos en los asuntos públicos fiscalizando, participando, proponiendo, debemos dejar de lado la corrupción por pequeña que creamos que sea, elegir a los mejores candidatos y candidatas, no a quienes nos regalan cosas en campaña con dinero que ni siquiera es suyo. Aún estamos a tiempo, nuestro país aún puede salvarse.