11/12/2019
EDURADO JUAN COUTURE ETCHEVERRY
Eduardo Juan Couture Etcheverry, prestigioso abogado y profesor uruguayo, uno de los procesalistas más influyentes del siglo XX, nació en Montevideo el 24.MAY.1904 y falleció en la misma ciudad el 11.MAY.1956. A los 12 años rindió examen de ingreso, y en 1917 concluyó los estudios de secundaria. El 21 de junio de 1919, hallándose en el tercer año del Liceo y contando 15 años de edad, comenzó a trabajar en el Centro odontológico de Uruguay. En 1921 terminó los estudios preparatorios, y el 1° de marzo de 1923 ingresa a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Montevideo. A la vez que estudia la carrera, realiza tarea gremial, siendo uno de los fundadores, en 1927, de la “Revista del Centro de Derecho”, en la que aparecerán más tarde varios de sus trabajos. Actúa, además, durante esos años como crítico musical.
El 29 de diciembre de 1927, se gradúa como Abogado y poco después, en 1928, es admitido como profesor-aspirante. En 1931 pasa a la categoría de profesor- agregado y publica su primer libro: El divorcio por voluntad de la mujer: su régimen procesal. Nuevas promociones lo elevan en 1932 a profesor ordinario y, en 1936, a catedrático titular de Derecho procesal civil (primer curso) en Abogacía y en Notariado.
En julio de 1937 se le encomienda la dirección de la “Revista de Derecho, Jurisprudencia y Administración”, la prestigiosa publicación uruguaya, a cuyo frente permanece desde entonces hasta su muerte.
En cuanto su obra jurídica, recordemos que son de su autoría, entre otros, Fundamentos del Derecho Procesal Civil – su libro más difundido - Estudios de Derecho Procesal, Trayectoria y doctrina del Derecho Procesal Civil y Diccionario de vocabulario jurídico. También mencionemos, para abundar en un detalle de particular interés, que luego de escribir el último título citado redefinió su obra previa, y que en 1945 redactó el Código de Procedimiento Civil de su país.
En cuanto a su actividad docente, ello merece un párrafo aparte. Ejerció con absoluta dedicación y amor la tarea de enseñar, la cual llevaba a cabo dentro del aula y aun fuera de ella; es que a su estudio acudían a consultarlo en forma continua, luego de egresados, sus ex alumnos, a quienes recibía, según ellos mismos cuentan, con la pasión del docente, pero además con la cortesía que se le debe al colega.
Fue también maestro de las siguientes generaciones de abogados y lo es de las actuales y de las futuras, quienes –a través de sus libros y prólogos– pueden aprender gran cantidad de lecciones, pero a través de sus Mandamientos del abogado pueden aprender, tal vez, la más importante de las lecciones.
Couture fue también un orador exquisito y un escritor excelso del derecho y de las letras, pues produjo obras, algunas jurídicas, y otras en las cuales narró sus experiencias de vida, como fue La comarca y el mundo, todas hermosamente relatadas.
Su don para la escritura le valió en 1947 el grado de Académico de Número de la Academia Nacional de Letras del Uruguay. A pesar de esto, él insistía en que no merecía tal calificación, y hasta consideró una enorme injusticia haber recibido la distinción. Santiago Sentís Melendo, en su prólogo a la tercera edición de los Fundamentos del Derecho Procesal Civil, de Couture, manifiesta: “Los libros de Couture son todos claros, de una absoluta diafanidad; pero acaso éste encierra para ellos (los estudiantes) el peligro de que la claridad pueda resultar excesiva, porque esa claridad debe luchar contra otra claridad antes existente, y ha de destruirla”; o como también decía Russomano: “Couture era una gran estrella de primera grandeza, pero sabemos todos nosotros que cuando una estrella desaparece en el vacío del infinito, su luz continúa por muchos y muchos años, atravesando el espacio y el tiempo. Así pasa con Couture”.
“En el ansia de libertad debe, pues, estar el punto de partida de todas mis páginas”. Así definía Eduardo Couture el epicentro de su actividad intelectual y de sus motivaciones personales. Toda su obra está nutrida de ese concepto, el cual además alimentó otros aspectos de su vida. Así enseñaba: “Como en la rosa de los vientos de la vieja civilización china, que tenía un quinto punto cardinal, el centro, la libertad es el punto hacia el cual convergen todas las direcciones”. Desde ese puerto zarpó para escribir el decálogo, su obra más generosa.
Recordemos: “El día de gloria para el abogado no es el día en el que se le notifica la sentencia definitiva que le da la victoria. Al fin y al cabo, ese día no ha ocurrido nada importante para él. Solamente se ha cumplido su pronóstico. Su gran día, el de la grave responsabilidad, fue aquel día lejano y muchas veces olvidado, en que luego de escuchar un relato humano, decidió aceptar el caso. Ese día tenía libertad para decir que sí o decir que no”.
Fue honrado como profesor honorario de diversas universidades nacionales. Argentina, México, Chile, Costa Rica, Italia y nuestro país, le otorgaron ese mérito.
Fue distinguido también con diversos títulos de honor: el grado de Comendador de la Orden Nacional do Cruceiro do Sul le fue otorgado por la República Federativa del Brasil (1950), y el de Caballero de la Legión de Honor por la república francesa (1951).
En Uruguay, su tierra, fue profeta. El Ministerio de Instrucción Pública lo condecoró con la medalla de oro, máximo reconocimiento por su obra cultural.
A la edad de 45 años, Eduardo Juan Couture Etcheverry, el gran jurista uruguayo, impartió una conferencia en el Colegio de Abogados de Buenos Aires, reproducida en el Boletín del mismo de 1949. Tiene como génesis un esbozo publicado en la Revista de Derecho Procesal de 1948, de donde nace una pequeña obra jurídica de enorme contenido ético, quizá de los más famosos textos de la literatura en la materia, Los mandamientos del abogado, mejor conocido como El decálogo del abogado.
El profesor Santiago Sentís Melendo decía cuatro meses después de su muerte: “No solamente se debe trabajar sobre la obra de Couture, sino que se debe seguir trabajando con Couture; esto es, con Couture no ausente, sino en permanente presencia”.
(Compilación, resumen extraído – Biografía de Dra. Laura Yussen; Dr. Gelsi Bidart; y Alcalá-Zamora; y LP)