15/11/2025
EL JUICIO ORAL CONTRA PEDRO CASTILLO
HA LLEGADO A SU FIN SIN QUE LA FISCALÍA PUDIERA DEMOSTRAR LOS DELITOS DE REBELIÓN Y CONSPIRACIÓN...
No existió alzamiento armado, ni estructura organizativa previa, ni despliegue de fuerza real; tampoco hubo toma de instituciones ni intención material de quebrar el orden constitucional mediante violencia. Por ello, diversos juristas nacionales e internacionales coinciden en que los presupuestos mínimos para tipificar estos delitos nunca se configuraron, lo que coloca a los jueces ante una decisión crucial: respetar estrictamente la legalidad o plegarse a la presión política y mediática que desde el inicio intentó sostener la narrativa de un supuesto “golpe”.
Lo que se puede esperar ahora del tribunal transita entre tres posibilidades. La primera, la más coherente con el derecho, es una absolución total: al no existir pruebas ni elementos típicos del delito, la única respuesta judicial válida debería ser declarar la inocencia de Castillo respecto de los cargos de rebelión y conspiración. La segunda posibilidad es una sentencia política disfrazada de interpretación jurídica, en la que los jueces, pese a la falta de evidencia, decidan sostener una condena únicamente para validar el relato construido por el Congreso y ciertos sectores del poder. Y la tercera alternativa es una salida intermedia: absolver por rebelión, porque es insostenible jurídicamente, pero imponer una condena menor por alguna figura accesoria con el fin de evitar el costo político de una absolución plena.
Cualquiera de estas decisiones marcará profundamente no solo el destino del expresidente, sino la credibilidad del sistema judicial y la dinámica política del país rumbo al 2026. No existe un plazo legal fijo e inamovible para que se dicte la sentencia tras la finalización de la audiencia de juicio oral. Aquí te explico cómo funciona y qué factores pueden influir: Según el Código Procesal Penal del Perú, en los casos simples la deliberación (después de la audiencia oral) puede realizarse hasta en 2 días, y en los complejos hasta en 4 días.
En procesos más complicados, el plazo aumenta; algunos manuales indican que en “casos complejos” la sentencia podría dictarse hasta 10 días después de la deliberación. Además, hay otros plazos fijados para etapas previas o recursos posteriores, pero estos no establecen un límite estricto para la sentencia del juicio oral en sí. Aunque el juicio ya haya concluido, el tribunal puede tomarse un tiempo razonable para emitir el fallo. En la práctica, dependiendo de la complejidad del caso, el volumen de actuaciones, prórrogas, permisos, recusaciones o incidentes, podría tardar varios días o incluso semanas.
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