28/11/2020
La identidad digital es un concepto relativamente nuevo, por lo que no existe ningún precedente real sobre la integración de la tecnología en nuestra vida diaria y sobre cómo distinguir entre quiénes somos en línea y quiénes somos cuando no estamos conectados a la red. Aunque Internet es una herramienta esencial que puede utilizarse para conectar a personas y comunidades que tienen una mentalidad similar, también suele utilizarse como plataforma para difamar, acosar y abusar de las personas dentro del refugio de su propia casa.
Las investigaciones sugieren que 7 de cada 10 jóvenes han sufrido abusos en línea en algún momento de su vida1. Si bien el término “ciberacoso” suele utilizarse como si fuera un fenómeno independiente, lo cierto es que se trata de una extensión del acoso, un problema con el que llevamos mucho tiempo conviviendo. El acoso aprovecha trasfondos sociales de prejuicios y discriminación y suele afectar en mayor medida a personas con características protegidas como la raza, la religión, la sexualidad, la identidad de género y la discapacidad.
Tradicionalmente, el acoso solía limitarse al entorno escolar, y nuestro hogar era concebido como un espacio seguro. Sin embargo, ahora existe la posibilidad de que un joven sufra acoso tanto en el colegio como en el coche familiar o en su casa, estando él solo en su cuarto e incluso ante la presencia de sus padres o tutores y sin que estos adultos se den cuenta. Puesto que la tecnología de las comunicaciones se encuentra tan sumamente integrada en la vida moderna, los jóvenes tienen pocas posibilidades de escapar de los abusos, y muchos de ellos viven en un estado constante de estrés y ansiedad. Una de cada tres víctimas de acoso se ha autolesionado por este motivo, y 1 de cada 10 ha intentado suicidarse2.
Todos tenemos derecho a disfrutar de las libertades civiles y a vivir una vida digna en pie de igualdad con los demás. Es importante replantearse esta cuestión para entender que una persona nunca es víctima de abusos debido a su raza, sexualidad, religión o discapacidad, entre otros factores. Una persona sufre acoso debido a la actitud negativa o a la situación de su agresor. La diferencia fundamental es que las actitudes y las situaciones pueden cambiar con un apoyo y una educación adecuados. La identidad no es algo que pueda cambiarse o en lo que se pueda influir mediante comportamientos abusivos, y nadie debería intentar hacerlo.
Se debe animar a los jóvenes a expresarse libremente y a ejercer sus derechos en todas las esferas, tanto digitales como no digitales. Se les debe empoderar para que contribuyan a una comunidad democrática y mundial al compartir sus pensamientos y opiniones sin atacar a quienes piensen de otra manera.
Para lograr un mundo realmente justo e igualitario, se requiere una cultura de respeto y entendimiento mutuo. Un mundo interconectado requiere unas normas de comunicación que sean respetadas por todos. Tenemos un largo camino por recorrer para conseguir este objetivo.
1 Ditch the Label, The annual cyberbullying survey 2013 (Brighton, 2013). Disponible en: http://www.ditchthelabel.org/research-papers/the-cyberbullying-survey-2013/.
2 Ditch the Label, The annual cyberbullying survey 2016 (Brighton, 2016). Disponible en: http://www.ditchthelabel.org/research-papers/the-annual-bullying-survey-2016/.