21/10/2019
Ser coach y matar en el intento
Por: Mauricio Murcia – Psicólogo clínico y de la salud
Docente de psicología y filosofía
Parece ser fácil trabajar con el comportamiento humano; modelarlo, moldearlo, analizar la funcionalidad, las contingencias, los factores proximales, distales, la patología, la comorbilidad, los repertorios básicos de conducta, los esquemas maladaptativos; querido coach, si no entiendes estas líneas, es porque quizás nos separa una imaginaria barrera entre lo que significa hacer ciencia y blufear a las personas para lucrar con su vida.
Seguramente han oído sobre las flores de Bach, la biodescodificación, la programación neurolingüística, las constelaciones familiares, hipnoterapia y que mañana puedes despertar con la mente de millonario, si tú lo propones el universo puede conspirar a tu favor, solo has tu curso de coaching metafísico, holístico, estético o cuántico; en seis meses o si aceleras el curso en tres meses el mundo es tuyo. ¡Sofistas!
Lo interesante de este fenómeno pseudocientífico del “coaching”, es que la mayoría de ellos no son psicólogos, son administradores, contadores, economistas o simplemente alguien que se “iluminó” y ahora quiere servir a los demás; su respuesta es sencilla, dicen que los psicólogos vemos a las personas como sujetos enfermos, notamos la patología y los problemas de personalidad; no cuentan que parte de la psicología busca promover estilos saludables de vida y prevenir los problemas de salud mental y no cuentan que 1 de cada 3 personas a lo largo de su vida padecerá depresión y que la depresión al 2020 será la principal causa de discapacidad; dígannos si irían con abogado que hace la vez de un neurocirujano, explíquennos porque nos piden aceptar como un ingeniero calma a un potencial suicida.
Una de las carreras que más intrusismo permite es la psicología; los psicólogos aún no hemos creído la responsabilidad que la sociedad nos da y mucho menos hemos asumido los retos que existen y si nosotros mismos no conocemos de lo que se trata tomar las riendas de la salud psicológica, cómo le explicamos a la sociedad sobre la violencia que nos toca vivir, sobre el estrés del día a día, sobre los celos, sobre la depresión, la ansiedad, sobre sus oportunidades para mejorar, la resiliencia, el afrontamiento y sobre todo, cómo les hacemos entender que el cuidado de su salud psicológica depende siempre de un profesional preparado y que en el camino existen personas sin preparación alguna buscando lucrar con sus sueños, haciéndoles creer en efímeras fantasías de éxito.
He tenido consultantes, que fueron con un coach en busca de una solución y terminaron peor de cómo acudieron, porque ellos pueden abrir heridas que no saben cómo cerrar; el camino de la ciencia se va construyendo, hoy un psicólogo puede intervenir con resultados empíricamente demostrados; si nota algún problema, busque a un profesional.
Y a usted querido coach, si en verdad sintió el llamado a servir a su prójimo y el universo conspiró durante su último viaje al Tíbet para hacerle entender que su propóstio en esta vida es guiar la vida de los demás y en verdad tiene esa noble intención; vaya a la universidad, tiene todo el derecho de formarse en psicología, saque su título, colégiese, habilítese, certifique un modelo de abordaje; entonces podrá darse cuenta de lo bien que se siente mirar a los ojos de una persona sabiendo que podemos ayudarle a recuperar los valores que ha ido perdiendo y a hallar una vida plena.
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