09/06/2026
Que ruede el balón ⚽️
📖 LUNES DE CUENTO
Hoy presentamos:
“La Fiesta de los 13 Partidos” ⚽️
Cuentan los cronistas, que existía un reino extraordinariamente hermoso 🤩 una tierra de montañas, playas, desiertos y selvas donde los paisajes parecían pintados por artistas 👨🎨 caprichosos y donde la naturaleza había sido particularmente generosa.
Pero si algo distinguía a aquel reino no eran sus volcanes 🌋 ni sus mares, sino su gente. Era un pueblo alegre, trabajador, solidario, un pueblo bueno, aunque no siempre tan sabio, pero sí profundamente noble.
Aquel pueblo tenía una virtud que pocas naciones poseen, sabía hacer fiestas 🥳 No importaba si se trataba de una boda, una feria patronal, una graduación, una callejoneada o una final de fútbol, cuando había motivo para celebrar, nadie lo hacía mejor 🎊
Por eso, cuando en el lejano año de 1970 el Reino fue elegido para organizar la gran Copa del Mundo 🏆 los visitantes quedaron maravillados, llegaron miles de personas desde los rincones más apartados del planeta y descubrieron algo que no aparecía en los mapas ni en los folletos turísticos, la pasión de su gente❣️
Las plazas se llenaron, las calles se vistieron de colores, los estadios retumbaron, y el mundo entero reconoció que aquel torneo había sido una fiesta inolvidable 👏🏼
Dieciséis años después, cuando otro reino tuvo que renunciar a la organización de la Copa, los ojos 👀 del mundo volvieron a dirigirse hacia aquella tierra.
—Que la hagan ellos— dijeron.
Y así, en 1986, el Reino organizó por segunda vez la gran fiesta del fútbol 🥅 Otra vez fue un éxito, otra vez llegaron visitantes de todas partes y se volvieron a llenar los estadios de cantos, color y alegría 😃
Los habitantes del Reino contaban orgullosos que eran la única nación que había organizado ✌🏼dos veces la Copa del Mundo, por eso, cuando muchos años después se anunció una tercera oportunidad, el pueblo entero volvió a emocionarse 🤪
Aunque esta vez había una pequeña diferencia, la fiesta ya no sería realmente suya 🧐 La mayor parte del torneo se celebraría en el poderoso Reino del Norte 🇺🇸 otros encuentros se jugarían en el Reino de los Grandes Bosques 🍁 y al viejo Reino de la Fiesta apenas le corresponderían trece partidos 🙁
Treinta y dos selecciones se habían convertido en cuarenta y ocho, la Copa era más grande que nunca, pero la participación del Reino sería más pequeña que en ocasiones anteriores 📉
Aun así, el pueblo estaba feliz 🙃 al pueblo bueno no le importaba que de 104 partidos solo les tocaran trece y de las primeras rondas.
🤠 “Una fiesta es una fiesta” -decían- pero lo que nadie imaginaba era que los problemas no llegarían desde los árbitros, ni desde los organizadores extranjeros, sino desde dentro del propio reino 🥴
Porque mientras se escuchaban discursos sobre la importancia histórica del torneo, los preparativos avanzaban con el mismo orden y precisión con que un mariachi 🎻 afina instrumentos después del tercer tequila 🥃
Prometieron miles de canchas deportivas que formarían a nuevas generaciones de futbolistas 🙄 se anunciaron obras, programas y proyectos, pero conforme se acercaba el día inaugural, muchos descubrieron que las promesas avanzaban más rápido que las construcciones 🚶
Y entonces apareció el caso de los famosos palcos del gran estadio 🏟️
Décadas atrás 🔙 cuando aquel coloso fue construido, miles de familias adquirieron pequeños espacios dentro de sus muros, algunos los heredaron, otros pagaron puntualmente por ellos 💰y todos estaban convencidos de que cuando llegara una nueva Copa del Mundo podrían disfrutarla desde el lugar que legítimamente les pertenecía.
Pero entonces llegaron los administradores de la Fiesta Internacional del Futbol entre Amigos (FIFA) y comenzaron los problemas 😠 Primero les dijeron que no podrían entrar, después que siempre sí, luego que podían entrar, pero que todavía no sabían exactamente cómo, más tarde les explicaron que habría reglas especiales, pero nadie conocía esas reglas, y la semana previa a la gran inauguración, después de meses de litigios, reuniones, comunicados, conferencias y promesas, algunos propietarios comenzaron finalmente a recibir los boletos 🎟️ que les permitirían acceder al palco de su propiedad.
Algunos, no todos. Porque en el Reino de la Fiesta Mundial hasta la entrega de los boletos parecía haberse convertido en una especie de tómbola 🎰 pero incluso entre los afortunados que ya tenían sus accesos persistían las dudas 🤔
Nadie terminaba de explicar cuántos invitados podrían ingresar, si podían llevar alimentos 🍔 y las bebidas 🥂 tampoco tenían una respuesta definitiva sobre los estacionamientos 🚙
Y así, mientras el reloj ⌛️ avanzaba hacia el silbatazo inicial, miles de propietarios descubrían una verdad desconcertante: podían tener el boleto, pero todavía no conocían las reglas del juego 🧩
Era una situación curiosa.
La organización de la Copa del Mundo parecía haber resuelto primero los contratos multimillonarios 💴 los patrocinios globales, los derechos de transmisión y las campañas publicitarias internacionales, pero seguía sin resolver las preguntas de quienes llevaban décadas siendo dueños de una parte del estadio 🤕
Y aquello provocó que muchos habitantes del Reino comenzaran a preguntarse si la gran fiesta estaba siendo organizada para los aficionados o para los negocios 🧑💼 porque además, los boletos para los partidos se volvieron inalcanzables 💸 para ese pueblo bueno, que ni ahorrando lo de un año de su beca del bienestar alcanzaba a comprar una entrada 🎫 mucho menos ir con su familia, por lo que tuvieron que resignarse con verlos por televisión 📺 pero “oh sorpresa” también había que pagar una suscripción para poder ver los partidos 😫
Y fue así que, ese pueblo que durante años había escuchado que primero eran los pobres 🤯 se dio cuenta que tenían que hacer fila detrás de patrocinadores, corporaciones, contratos y organismos internacionales.
Como si eso no fuera suficiente 😠 los cronistas del reino recordaban que de las más de cuatro mil canchas deportivas prometidas como legado del mundial, apenas se había cumplido una parte de lo anunciado 👎🏽 Y para rematar, una estructura recién inaugurada en el aeropuerto ✈️ sufrió un percance que volvió a sembrar dudas sobre la calidad y la prisa con la que se estaban terminando algunas obras ❌
Pequeños detalles, dirían algunos.
Pero los pueblos suelen medir la capacidad de sus gobernantes precisamente en los detalles, y eso resultaba especialmente doloroso 😰 en un país donde el fútbol nunca había pertenecido a las oficinas sino a la gente 🧑🧑🧒🧒
Porque los mexicanos podrán discutir de política, economía o religión, pero cuando se trata de fútbol ⚽️ casi todos hablan el mismo idioma.
Por eso resulta inevitable sentir una mezcla extraña de orgullo y frustración 😵💫
Orgullo porque, pese a todo, pocas aficiones en el mundo generan el ambiente, la pasión y la alegría que genera este pueblo 💪🏽
Y frustración porque, a juzgar por lo que hemos visto en los preparativos… quizá sea cierto que hoy no teníamos la capacidad para organizar solos una Copa del Mundo de cuarenta y ocho selecciones 🆘
Quizá el torneo moderno exige infraestructura, tecnología y logística que todavía estamos lejos de alcanzar ✖️
Quizá el verdadero problema siga siendo el tamaño de la improvisación 😼
Y eso sí significa una derrota que no aparece en ninguna tabla de posiciones 🔚
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