26/12/2025
ABOGADOS CHICANEROS!
Sin duda cada día se aprende algo, solo debemos estar en disposición de aprender de todos y hoy en especial comprendo que las malas prácticas en el litigio no siempre se manifiestan como fraudes abiertos o violaciones frontales a la ley de los sujetos procesales,, algunas veces adoptan formas más sutiles pero igualmente corrosivas, como lo son acciones dilatorias, promociones innecesarias, incidentes carentes de sustento, recursos manifiestamente improcedentes y tácticas dilatorias que buscan simplemente " dilatar el procedimiento"*, no buscan realmente justicia, muchas de estas conductas, tristemente normalizadas por algunos abogados y que hoy ví que también los que se autoproclaman “de gran renombre”, caen en estás chicanadas, que traicionan el sentido mismo del sistema procesal moderno, diseñado para ser ágil, eficiente y orientado a la verdad.
Cuando el litigio se convierte en un juego de obstáculos artificiales, el proceso deja de servir a las partes y comienza a servir al ego o al interés económico de quien litiga de mala fe (porque obvio eso se cobra) 🫣. Se olvida que el derecho no es un campo para el lucimiento personal, sino una función social orientada a resolver conflictos de manera justa. Dilatar por dilatar es una forma sofisticada de violencia institucional: desgasta, desespera, incrementa costos, prolonga el dolor de las víctimas y vulnera el derecho humano a una tutela judicial efectiva.
Resulta paradójico que algunos abogados amparen esas prácticas en su “experiencia”. Confunden astucia con manipulación, estrategia con obstaculización, técnica jurídica con abuso de las formas, y en realidad, lo único que evidencian es falta de ética, ausencia de compromiso profesional y desprecio por el propósito del sistema de justicia, se convierten, en los hechos, en "coyotes del derecho" intermediarios oportunistas que explotan vacíos procesales no para defender mejor, sino para pervertir el procedimiento.
Un litigio honesto no teme al fondo del asunto; por el contrario, lo impulsa. Quien confía en sus argumentos no necesita esconderse detrás de incidentes artificiosos. El verdadero profesional entiende que celeridad y justicia no son enemigas y que el debido proceso no significa eternizar los juicios, sino garantizar que se resuelvan correctamente y en un tiempo razonable.
Combatir estas malas prácticas exige algo más que reformas legales: requiere cultura ética, jueces firmes que sancionen la litigación abusiva, colegios de abogados que no toleren conductas indignas y una ciudadanía consciente de que la justicia lenta, cuando lo es por manipulación deliberada, deja de ser justicia.
Porque al final, la credibilidad del sistema no se erosiona por los discursos críticos, sino por quienes, desde dentro, lo utilizan para todo , menos para impartir justicia.
Que tipo de abogado eres tu?