13/07/2025
La justicia, entre los hombres, es el yugo de los fuertes sobre las espaldas de los débiles... La ley es el látigo para el obediente, y la risa para el rebelde; quien roba un pan es un ladrón y la justicia lo condena. Pero quien roba y desfalca miles y millones, es un gran financista, un héroe, y el pueblo le aplaude. El que asesina el cuerpo es ejecutado; para eso existen tantas horcas y guillotinas. Pero quien asesina el alma, con sus enseñanzas y prédicas, ese será libre. El rico devora al pobre y el fuerte consume al débil. Y la ley los ve y calla. ¿Por qué? ¿Por qué?
Porque las leyes morales y sociales son dictadas por los fuertes según sus propios intereses. Nunca un débil o un desheredado ha creado ley alguna. Nunca un poderoso ha formado una legislación, que no sirviera a sus propias ambiciones. Y éstas son las leyes que los hombres han legislado para los hombres, y cuya reunión sarcásticamente se llama Justicia...