13/10/2024
Dr. Gustavo Baz
Hace 37 años, “le apagaron la luz” -como él decía qué ocurriría-, al Doctor Gustavo Baz. El 12 de octubre de 1987, a los 94 años de edad falleció este mexicano excepcional.
Por sobre cualquier otro título, él se presentaba como “Doctor Gustavo Baz”; fue un lector constante; hombre culto, reflexivo, observador, didáctico, abierto a las novedades de la ciencia y la técnica; siempre buscaba nuevos conocimientos; fue esencialmente un Maestro, permitía a los jóvenes estudiantes acercarnos a él y estimulaba en nosotros el deseo de aprender, de leer, de estudiar; provocaba el análisis y la discusión; nos guiaba para formar nuestras propias opiniones; decía que así forjábamos nuestra personalidad.
Nacido el Tlalnepantla, hoy de Baz, el 31 de enero de 1894, vivió algunos años de su infancia en Guadalupe, Zacatecas y en Guadalajara, Jalisco. Llegó al Instituto Científico y Literario en Toluca, para cursar el bachillerato; el Maestro Baz recordaba esa etapa especial en la que se convirtió en lector asiduo; se trasladó a la Ciudad de México para estudiar medicina en la Universidad Nacional de México. Recientemente iniciado el curso, le tocó vivir “La Decena Trágica”; el as*****to del Presidente Madero, causó indignación en él, como en algunos de sus maestros y compañeros, lo que los llevó a participar en reuniones en las que se criticaban los acontecimientos y al usurpador Victoriano Huerta. Prevenido de que no regresara a su casa porque iba a ser detenido por la policía, fue escondido por algunos compañeros y conducido hasta El Ajusco, en donde se unió al Ejército de Emiliano Zapata.
Una noche, fueron por él para llevarlo a revisar a una Bebé, hija del General Pacheco; el joven estudiante del primer año de medicina, la reviso; comentaba que la encontró molesta y con el estómago inflado, pidió que prepararan un té y le dio una cucharada con bicarbonato de sodio, lo que ayudó a la paciente a liberarse de la inflamación y a dormir sin molestia; platicaba el Mestro que ese hecho le ganó la confianza y afectó del General Pacheco. El joven revolucionario propuso a sus superiores que le permitieran visitar a los grupos zapatistas de los estados de México, Morelos, Guerrero y Puebla, para compartirles información acerca de los propósitos del Ejército zapatista. Así conoció y le conocieron los líderes de esos estados.
En 1914, a los 20 años, la Junta de Generales Revoluvionarios, lo habilitó Ciudadano, nombrándolo Gobernador del Estado de México; reorganizó el gobierno y la educación elemental y superior en la Entidad; emitió un millón de pesos con respaldo de oro; inició el reparto agrario y la construcción de viviendas para los trabajadores.
Concluida esa etapa, el joven Baz tuvo un tiempo de dispersión, hasta que recuperó su decisión de convertirse en médico y retornó a la Universidad; el 1o de mayo de 1920 presentó su examen como médico cirujano, titulándose con mención honorífica.
Los años siguientes transcurrieron entre la docencia, la práctica de la cirugía en México y varios países; su preparación y experiencia le permitieron contribuir en la introducción de mejores prácticas en el campo de la medicina. Su prestigio como cirujano trascendió fronteras; hubo quienes prefiriendo operarse en Houston, se encontraban con la sorpresa que el Cirujano era el Doctor Gustavo Baz.
Fue nombrado Director de la Escuela de Medicina de la Universidad y, al mismo tiempo, de la Escuela Médico Militar, creando el Servicio Social Médico universitario.
Allándose la Universidad en crisis, enfrentada al Gobierno del General Lázaro Cardenas, incluso en riesgo de desaparecer, el Dr. Gustavo Baz fue nombrado Rector; su don de gentes, su sentido común, su amistad con el General Cardenas y su liderazgo en la Universidad Nacional Autónoma de México, le permitieron sortear las dificultades y consolidar de nuevo a la UNAM.
Su vocación de Maestro y Líder, facilitaba su relación con jóvenes de distintas generaciones; impulsó la creación del Pentatlón Deportivo Militarizado Universitario, que ha contribuido a la formación de innumerables profesionales y destacados líderes y servidores públicos.
El Doctor Jorge Jiménez Cantú, fue uno de sus más destacados discipulos; del joven médico Jiménez Cantú, recordaba que prestando su servicio social en el pueblo de Villa del Carbón, Estado de México, organizó a la comunidad para introducir el agua potable al pueblo, para mejorar la salud de la comunidad.
El Maestro Baz fue Secretario de Salubridad y Asistencia del Gobierno de Don Manuel Ávila Camacho, creando los Institutos Nacionales de Cardiología, de Nutrición, entre otros y construyendo una red de hospitales edificados en las principales ciudades del País.
Como médico, trató y operó a varios Presidentes de la Republica; bromeaba diciendo que en tanto él hacía la cirugía, había militares con la mano en la pi***la custodiando al paciente.
A los sesenta y tres años fue electo por seis años como Gobernador del Estado de México; impulsó el desarrollo industrial, multiplicó las escuelas en el territorio estatal; en acuerdo con el Presidente Adolfo López Mateos, fundó y construyó la Ciudad Universitaria de Toluca, la Escuela Preparatoria Adolfo López Mateos; organizó el Ejército del Trabajo y, con la participación de la gente, abrió carreteras a pico y pala, introdujo redes de agua y drenaje; levantó clínicas y edificó escuelas; la Escuela Secundaria de mi pueblo, Almoloya del Rio. Y la Facultad se Derecho del la UAEMEX, en que estudié, son más que dignos ejemplos.
Hombre respetable y respetado, las opiniones del Maestro Baz eran valoradas por todas las corrientes ideológicas del País.
De sus viajes a distintos países, nos compartía sus apreciaciones y, en algunos casos, la posible aplicación de esas experiencias en nuestro País.
La comuna de Santa María Nativitas, el agrupamiento de las viviendas campesinas; la capacitación para el empleo, la atención preventiva de la salud, la oportunidad a los jóvenes de familias modestas para estudiar y forjarse como profesionistas, eran algunos de los temas de su ocupación. Era un hombre de ideas con un gran sentido práctico; estudiaba los problemas, formulaba su diagnóstico y de manera sencilla los explicaba e inducía su solución.
Cultivó una vasta cantidad de amigos; a ellos les pedía recibir a grupos de jóvenes, platicarles sus experiencias y transmitirles de manera coloquial sus conocimientos, a esa práctica tan útil y rica para muchos de nosotros, la llamaba “La Universidad Anárquica”, porque no había aulas, no se inscribía uno ni había exámenes, pero si se aprendía.
En 1976 fue electo Senador de la Republica, el propio Senado le otorgó la Medalla Belisario Domínguez como reconocimiento a su destacada contribución al desarrollo del País.
Hasta los últimos años de su vida, atendió pacientes, practicó cirugía y, fue Patrono del Hospital de Jesús, institución de Salud fundada por Hernan Cortes y destinada a personas de acasos recursos.
La vida del Doctor Baz es fascinante. Ojalá que en el México de nuestros días nuestro pueblo contara con seres como él, para orientar con sabiduría y prudencia el camino de la Patria.
Fue su deseo que sus cenizas se esparcieran en la Laguna de El Sol del Nevado de Toluca, al compás de la novena sinfonía de Beethoven, y así fue.
Desde su excepcional mausoleo, sigue inspirando a muchos de sus discípulos.
Que en gloria de Dios esté.