Gardenias, Alojamientos en el corazón de San Quintín.

Gardenias, Alojamientos en el corazón de San Quintín. Renta de alojamientos a través de Airbnb.

09/05/2026
09/05/2026

▪️San Pedro + Humedales 2 días
Primer día 09 Mayo▪️

🌄 ¡San Pedro Mártir +Humedales Tenemos 3 opciones para ti!

Mayo:
•09-10-16-17-23-24-30-31

✨ Elige la experiencia que más te guste y vive una aventura inolvidable

🔥 OPCIÓN 1: SAN PEDRO MÁRTIR | 1 DÍA

💰 $950 pesos

🎉 PROMO: 2 x $1,500

▪️ Adultos: $950
▪️ Menores (15 años): $900
▪️ Menores (10 años): $850

🌿 OPCIÓN 2: MOLINO VIEJO + HUMEDALES | 1 DÍA

💰 $950 pesos

🎉 PROMO: 2 x $1,500

▪️ Adultos: $990
▪️ Menores (15 años): $950
▪️ Menores (10 años): $900

🏕️ OPCIÓN 3: AVENTURA 2 DÍAS / 1 NOCHE 🛶🌊🥾

📍 Molino Viejo + Humedales + Rancho Los Tres Potrillos + San Pedro Mártir

💰 $1,950 pesos

✨ Incluye actividades como:

▪️ Senderismo 🥾
▪️ Kayak 🛶
▪️ Campamento 🏕️
▪️ Exploración natural 🌊🌲

📲 Reserva tu lugar hoy mismo
⚠️ Cupos limitados


☎️TELEFONOS
Factory Baja Tours
664 794 5825
(664) 304-91-05

04/05/2026

Gracias
Ya fue localizado con bien! ‼️‼️‼️‼️

Con Visita San Quintín – ¡Me acaban de reconocer como uno de sus fans destacados! 🎉Cuando visites San Quintín no olvides...
02/05/2026

Con Visita San Quintín – ¡Me acaban de reconocer como uno de sus fans destacados! 🎉

Cuando visites San Quintín no olvides hospedarte con nosotros, tenemos varias opciones, esta es una de ellas:

airbnb.com/h/abodagoinnsantafeg10

Con Visita San Quintín – ¡Acabo de entrar en su lista de participación semanal por ser una de las personas que más inter...
30/04/2026

Con Visita San Quintín – ¡Acabo de entrar en su lista de participación semanal por ser una de las personas que más interactuó! 🎉

Y hospédate en Gardenias, Alojamientos en el corazón de San Quintín.

22/04/2026

DISFRUTA UN SUNSET INOLVIDABLE 🌅🍷

Acompáñanos este sábado 25 de abril en Molino Viejo Restaurante para vivir una experiencia sensorial única frente al mar.

Déjate envolver por los aromas, los sabores y la magia de 4 degustaciones de vinos mexicanos, mientras el cielo se pinta de colores y el atardecer crea el escenario perfecto para compartir, sentir y conectar.

Cata guiada por la sommelier Francia Eleno, quien te llevará a descubrir lo mejor de los vinos de la región en una experiencia íntima y especial.

Un momento para disfrutar sin prisa, brindar y dejarse llevar. ✨🍷

CUPO LIMITADO
Reservas al 📞 646-196-4908

¡No te lo pierdas!

Se brincó las escalinatas de la pirámide de Maslow.
21/04/2026

Se brincó las escalinatas de la pirámide de Maslow.

Eligió la ficha del metro en lugar de la porción de pizza. Tenía hambre. Y esa decisión lo cambió todo.

Elizabeth Murray estaba junto a la tumba de su madre en una mañana helada de diciembre de 1996. Tenía dieciséis años. El ataúd era sencillo. Había muy poco dinero y casi nada que pudiera parecer consuelo. En el bolsillo del abrigo llevaba una fotografía arrugada de su madre, joven y sonriente, antes de que la vida se desmoronara.

Ese día, Liz se hizo una promesa. Su vida no iba a terminar así.

Nació en el Bronx, en 1980, en una familia que la quería profundamente pero no podía cuidarla. Sus padres tenían adicciones graves, y la casa giraba alrededor de ese caos. Su madre, Jean, tenía problemas severos de salud. A comienzos de cada mes entraba algo de dinero y durante unos días había comida, música y una especie de normalidad. Después, todo desaparecía. Liz y su hermana pasaban hambre. A veces comían lo poco que encontraban. A veces chupaban cubitos de hielo para engañar al estómago.

Vio a sus padres consumir dr**as en casa. No lo escondían. En una ocasión, su madre tomó dinero que le habían regalado a Liz y lo gastó en dr**as. Cuando Liz la enfrentó, Jean se echó a llorar y le pidió perdón.

Liz la perdonó. Siempre lo hacía.

De niña supo que su madre estaba gravemente enferma.

Luego todo empezó a romperse lentamente, y después de golpe. Sus padres se separaron. Liz fue pasando de un lugar a otro: la casa de su padre, la de su abuelo, un centro residencial, sofás prestados, la calle. La escuela se volvió casi imposible, no solo por el caos, sino también por la vergüenza, por la ropa sucia, por sentirse fuera de lugar. A veces desaparecer parecía más fácil.

A los quince años, su mundo se hundió. Su padre terminó en un refugio para personas sin hogar. Poco antes de Navidad de 1996, su madre murió por complicaciones relacionadas con el sida y la tuberculosis.

Liz ya no tenía adónde ir.

Aprendió a sobrevivir. Dormía donde podía. Pasaba noches en pasillos, en bancos, en casas ajenas, en estaciones. Comía lo que encontraba. Pero en algún lugar dentro de ella, algo seguía haciendo cuentas. Uniéndolo todo. Veía con claridad el camino al que habían llevado las decisiones de su madre, y decidió que no sería el suyo.

Así que fue a buscar una escuela.

Un día metió la mano en el bolsillo y contó lo que tenía: le alcanzaba exactamente para una de dos cosas, una ficha de metro para ir a una entrevista escolar o una porción de pizza. Tenía tanta hambre que le temblaban las manos.

Compró la ficha.

Al otro lado del escritorio estaba Perry Weiner, fundador de Humanities Preparatory Academy, en Manhattan. La escuchó. Y le dio una oportunidad.

En la escuela nadie sabía que no tenía hogar. Lo ocultó por completo. Llegaba temprano. No faltaba. Hacía los deberes donde podía, muchas veces en estaciones o rincones prestados. Amaba aprender con la misma intensidad con la que conocía el hambre. El aula era el único lugar donde todo empezaba a tener sentido.

Hizo cuatro años de secundaria en dos. Se graduó entre los mejores de su promoción.

Una profesora la llevó a visitar Harvard. Liz caminó por el campus y sintió que algo se movía dentro de ella. Su profesora le dijo que era difícil, sí. Pero no imposible.

Luego encontró una beca del New York Times para estudiantes que habían superado obstáculos extraordinarios. La solicitud le pedía que explicara cuáles habían sido esos obstáculos. Por primera vez en su vida, Liz escribió toda la verdad.

La mañana en que su historia se hizo pública, llegó a la escuela y encontró el vestíbulo lleno de personas. Profesores. Estudiantes. Vecinos. Gente que había leído su historia y quería ayudar. Alguien llevó comida. Alguien ofreció dinero. Alguien le ofreció un sofá.

Desde ese día, no volvió a dormir en la calle.

Fue una de las estudiantes seleccionadas para esa beca.

Y Harvard la admitió en 1999.

Pero la historia no terminó ahí. Ya en la universidad, su padre —que había logrado dejar las dr**as— enfermó gravemente. Liz dejó Harvard por un tiempo para cuidarlo. Estuvo con él hasta el final. Después regresó.

Y terminó su carrera en 2009.

Con el tiempo se convirtió en conferencista, autora y defensora de jóvenes sin hogar. Su libro Breaking Night se convirtió en un gran éxito. Su historia llegó a millones de personas porque no hablaba solo de superación. Hablaba también de amor, de pérdida, de perdón y de la posibilidad de elegir algo distinto incluso cuando todo parece estar en contra.

Y aquí está la parte que a mucha gente le cuesta entender: nunca culpó a sus padres. Decía que eran buenas personas atrapadas por una enfermedad más fuerte que ellos. Durante años guardó aquella fotografía arrugada de su madre, joven, sonriente, llena de esperanza.

Fue una adolescente sin hogar.

Entró en Harvard a los dieciocho.

Hacía los deberes en estaciones y rincones prestados.

Se llama Liz Murray.

Y eligió la ficha del metro.

Fuente: HarperCollins ("Breaking Night: A Memoir of Forgiveness, Survival, and My Journey from Homeless to Harvard", 2010)

18/04/2026

Me recuerda cuando vendía helados en la prepa, no recuerdo que alguien se alejara de mi por eso pero si me preguntaban ¿no te da pena?

Pena me daba andar sin dinero, je, je, je.

Yo si lo hacía para generar ingresos adicionales.

Dirección

Tijuana
22105

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Lunes 8am - 5pm
Martes 12am - 11:59am
Miércoles 12am - 11:59pm
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Domingo 12am - 11:59pm

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