04/06/2026
❌ NO CONFUNDAMOS IGUALDAD CON PROPAGANDA. La controversia en torno a la canción oficial presentada por el Gobierno de México rumbo al Mundial 2026, interpretada por Julieta Venegas, pone de manifiesto una desconexión profunda entre las narrativas ideológicas del Estado y la realidad económica y social del país.
Como mujer y profesionista, no me molesta que se promueva la participación de las niñas en el deporte. Me parece positivo que cualquier persona pueda desarrollar sus talentos sin importar su s**o.
Lo que sí me preocupa es que desde el propio gobierno se sigan construyendo mensajes basados en la confrontación entre hombres y mujeres o en estereotipos que no reflejan la realidad de millones de familias mexicanas.
La canción presentada rumbo al Mundial 2026 🇲🇽 transmite la idea de que existe una forma de pensar atribuible a los hombres en general, que los padres siguen educando a sus hijas únicamente para ser madres y que las niñas continúan siendo excluidas sistemáticamente.
¿De verdad ese es el México de hoy?
Las mujeres ya juegan futbol profesional, dirigen empresas, ocupan cargos públicos, son juezas, magistradas, científicas, empresarias y deportistas de alto rendimiento. Los avances alcanzados en las últimas décadas son evidentes y no deberían invisibilizarse para seguir alimentando narrativas de confrontación.
La igualdad no consiste en presentar a un s**o como obstáculo del otro.
👉🏼 Y si se trata de campañas financiadas con recursos públicos, considero que esos esfuerzos deberían destinarse a resolver problemas reales que afectan a niñas, niños y adolescentes: violencia, abandono escolar, adicciones, salud mental y acceso efectivo a la justicia.
Las niñas pueden ser futbolistas. Los niños también pueden perseguir sus sueños.
📌 Y el Estado debería promover oportunidades para todos, no discursos que dividan a la sociedad entre buenos y malos según su s**o.
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He leído las declaraciones de Julieta Venegas defendiendo la canción bajo la premisa de que muchas mujeres han escuchado que no pueden hacer determinadas cosas por el simple hecho de ser mujeres.
Respeto su opinión. Sin embargo, considero que el verdadero avance social no consiste en seguir dividiendo a la sociedad entre hombres y mujeres ni en perpetuar la idea de una confrontación permanente entre ambos.
No estamos en el “tiempo de las mujeres”. Estamos en el tiempo de la igualdad.
Precisamente gracias a décadas de cambios sociales, legales y culturales, hoy las mujeres estudian, votan, compiten, dirigen empresas, ocupan cargos públicos, imparten justicia y participan en prácticamente todos los ámbitos de la vida nacional.
Por ello, me preocupa que desde las instituciones públicas se sigan impulsando mensajes construidos sobre estereotipos que presentan a los hombres como un obstáculo colectivo y a las mujeres como un grupo permanentemente agraviado.
La igualdad no requiere enemigos. Requiere oportunidades.
Y cuando hablamos de recursos públicos, esperaría campañas que unan a la sociedad y atiendan los problemas reales de la infancia, en lugar de insistir en narrativas de confrontación que cada vez representan menos a la realidad de millones de mexicanos.
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Promover la inclusión de las niñas en el deporte es una causa noble y necesaria; sin embargo, el problema radica en la construcción de mensajes institucionales que insisten en la polarización y en la perpetuación de estereotipos obsoletos que ya no reflejan el México actual, donde las mujeres ya ocupan espacios clave en la dirección empresarial, la ciencia, la judicatura y el deporte de alto rendimiento.
El fondo de esta discusión no es solo discursivo, sino de responsabilidad fiscal.
De acuerdo con las normativas de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), las campañas de comunicación social financiadas con recursos públicos deben responder estrictamente a fines informativos, educativos o de fomento de derechos.
Financiar con dinero de los contribuyentes narrativas de confrontación (que presentan a un s**o como el obstáculo colectivo del otro) resulta una contradicción administrativa y un DESACIERTO social, la igualdad real no requiere enemigos, requiere oportunidades reales.
Mientras que para este Mundial se reportan inversiones masivas de miles de millones de pesos en infraestructura de transporte y conectividad urbana en las ciudades sede, los montos destinados a la pauta de medios y producciones artísticas gubernamentales deberían evaluarse bajo una estricta perspectiva de costo-beneficio social.
🚨En un país con necesidades apremiantes, cada peso gastado en campañas de comunicación abstractas es un peso que se resta a la atención de las crisis estructurales que padece nuestra infancia. La deserción escolar, las adicciones, la violencia intrafamiliar y las carencias en salud mental.
El Estado mexicano debe transitar del discurso divisivo a la gestión eficiente. El verdadero avance social y la consolidación de la igualdad de género no se logran financiando canciones que VICTIMIZAN a la mujer 🟣, sino garantizando presupuestos robustos y transparentes orientados a resolver los problemas reales de las familias mexicanas.
Es tiempo de una comunicación institucional que una a la sociedad en torno a soluciones, en lugar de dividirla bajo premisas que la misma realidad ya ha superado.