08/03/2026
8 de marzo: no es un "feliz día", es un "hasta cuándo"
Me niego a sumarme a la cadena de felicitaciones vacías que cada año inundan las redes sociales el 8 de marzo. No porque no haya nada que celebrar —las mujeres son extraordinarias todos los días—, sino porque el Día Internacional de la Mujer no es una fiesta: es un recordatorio incómodo, una herida abierta, una denuncia.
Desde mi experiencia como abogado, veo a diario lo que muchos prefieren ignorar. Veo mujeres que siguen siendo tratadas como propiedad, como mano de obra barata, como cuerpos disponibles. Veo sentencias que llegan tarde, denuncias que se archivan, miradas cómplices que normalizan lo que debería indignarnos. Veo cómo, en pleno siglo XXI, la indolencia institucional y la esclavitud económica disfrazada de "tradición" siguen siendo el pan de cada día.
Por eso no vengo a felicitar. Vengo a comprometerme. Como abogado, como ciudadano, como ser humano: digo NO a la violencia contra las mujeres. NO a la indiferencia. NO a las palabras bonitas que no van seguidas de acciones contundentes.
Que este 8 de marzo no sea un día más de flores digitales. Que sea el día en que empecemos, de una vez, a RESPETAR.
Porque los derechos no se felicitan. Se cumplen. Se protegen. Se exigen.