06/10/2017
CUANDO TIEMBLA EN EL CORAZON.
¿Sería la fuerza de la naturaleza?,
¿quizá una señal divina?,
¿tal vez un experimento?,
O simplemente ¿es parte de la vida?.
La sacudida ha sido fuerte;
hace treinta y dos años paso lo mismo,
es algo extrañamente coincidente,
se repite un histórico sismo.
Sacudió al país que se dobla
pero no se quiebra,
ni por el hambre, ni por qué tiembla,
ni por huracanes, ni por la miseria.
La sacudida ha sido costosa,
no más que los aumentos en combustibles,
dejó desaparecidos y muertes valiosas,
menores a la represión,
Con pérdidas cuantiosas,
Menores a las que deja la corrupción.
Sacudió y movió más que edificios,
derribo muros de vanidades y orgullos,
renovó valores casi extintos,
advirtió que somos vulnerables y no distintos.
Olvidamos ser tan inhumanos,
respetamos las reglas en el desorden,
recordamos la existencia de padres y hermanos,
y en el caos surgió el orden.
Conocimos a desconocidos,
eran compañeros de trabajo o vecinos.
Antes del movimiento escuchamos muchas cosas,
presagios e indiferencias,
sonidos de sirenas y alarmas escandalosas,
ignoradas por la pereza y burlas en los simulacros.
Cuando terminó el suto y la sacudida,
venía acompañada tristezas,
de silencio, de personas y niños sin vida,
de angustias, de milagros y sorpresas.
No sólo se movió la tierra, se movieron corazones,
surgió alegría entre las calles,
por la unión de desconocidos, la suma de esfuerzos y voluntades.
La ciudad quedo destrozada, y las familias unidas,
la hermandad se contagio en la gran mayoría,
por primera vez y sin esperar nada a cambio,
se dio mucho más de lo que se podía.
Unos en especie, otros en dinero,
Otro oraciones, otros plegarias,
unos su tiempo, otros su conocimiento,
unos su destreza, otros su fuerza de acero,
unos derribando, otros regalando alimento.
Los que dieron de corazón no lo pregonan,
nadie pretendió ser visto en redes sociales.
vale más la satisfacción personal,
que prometer y no cumplir en cadena nacional.
El país se está levantando,
México se pone de pie,
gracias a los que se han sumado
Y a los que nunca perdieron la fe.
México sale de los escombros,
no es gracias a algún gobernante,
más bien gracias a nuestra gente,
son los que quedarán en la historia,
aunque no de los libros, pero si de la mente,
el corazón y la memoria,
del pueblo y la gente.
En la memoria y el corazón de una sociedad,
que clama y lucha por justicia e igualdad,
de un país que aparte de un soldado,
Ahora también tiene un ángel de la guarda
en cada uno de sus hijos.
Autor: Lic. Edghard.