25/03/2026
Comparto un caso relevante en materia de seguros que deja importantes lecciones sobre la renovación de pólizas:
Una clienta de la tercera edad contaba con un seguro de auto cuya renovación sería automática. La póliza, además, aún tenía días de cobertura vigentes. Sin embargo, el intermediario bancario le ofreció “mejoras” y, en lugar de gestionar correctamente la renovación, canceló anticipadamente la póliza existente y emitió una nueva, generando un periodo sin cobertura.
Durante ese lapso, la clienta sufrió un accidente vial en el que resultó responsable por daños a terceros. Al solicitar la cobertura, la aseguradora negó el siniestro bajo el argumento de que la póliza anterior ya no estaba vigente y la nueva aún no iniciaba.
Se promovió el juicio correspondiente y se logró acreditar el actuar indebido del intermediario, así como la corresponsabilidad de la aseguradora. Estratégicamente, se decidió dirigir la acción principalmente contra esta última por su capacidad de respuesta.
El resultado: sentencia favorable para la clienta.
Este caso refuerza una idea clave: en materia de seguros, la correcta gestión de la renovación no es un trámite menor, y una mala práctica puede dejar al asegurado en total estado de vulnerabilidad.