22/08/2026
Ni el más morenista de los morenistas cree, al interior de su conciencia, que honestamente Rubén Rocha Moya es inocente, que nunca habló con ningún narcotraficante siendo gobernador en Sinaloa y que, claramente, su familia nada más vive de su sueldo como gobernador.
El tema pasa porque la gente dice: “Oye, pues si los del PRI y el PAN eran corruptos, ¿quiénes son ellos para juzgar a los políticos de Morena?”.
El tema es que no los están juzgando el PRI o el PAN. A los simpatizantes de Morena se les olvida que esto no es un partido de fútbol ni una votación en La Casa de los Famosos.
La razón por la cual Morena fue electo fue exclusivamente por la corrupción de los gobiernos anteriores. Entonces, genera doble responsabilidad entrar a gobernar cuando asumes el rol de redentor de la política, y es triplemente peor cuando resulta ser todavía más corrupto que esos partidos.
Yo no creo que ningún partido político en México, aparte de Morena, hubiera tenido el atrevimiento de proteger a Rubén Rocha Moya, narcotraficante, prófugo de la justicia de Estados Unidos.
¿De qué tamaño será el compromiso que tiene el Deep State de Morena con Rubén Rocha Moya, que lo han permitido asumir el cargo de gobernador otra vez, de manera increíble, en Sinaloa?
Todo en esta vida gira en torno a la ley de la oferta y la demanda. La gente quiere electrolitos sin azúcar; la empresa los pone en los Oxxo.
El pueblo de México está compuesto por gente ignorante, con mente de conquistado, que necesita un plato ante el cual arrodillarse y rendirse, para defenderlo a muerte, sin importar qué tan corrupto sea, y eso es lo que el sistema político le ofrece a México.