20/07/2024
QUIZÁ A LA MUJER NO LE GUSTE LEER ESTO.
Se supone que un matrimonio es 50/50. Yo trabajo, tú cuidas del hogar. Yo busco la economía de la casa, tú buscas cómo administrarla. Yo busco cómo generar más economía, tú buscas cómo dividirla entre la salud de la familia y todo lo que se necesita en casa. Yo sigo invirtiendo tiempo buscando estrategias de cómo ganar más para la compra de la casa, de un carro, de un bien inmueble; tú buscas cómo te gustaría y dónde.
Yo no puedo enfermarme porque si tú no trabajas, pues, ¿quién dará de comer? Y si bien me enfermo, tengo que pedir prestado para luego pagar eso que ya debo, mientras tanto, ustedes, mi familia, no dejarán de comer porque yo enferme. Llueva o truene, la comida en casa no debe faltar.
En este caso, estamos hablando del hombre proveedor. También cabe mencionar que no todas las mujeres son excelentes esposas. Hay hombres que realmente trabajan mucho y hacen las cosas bien, y la esposa no más no edifica, no más no construye, no más no aporta. Muchas mujeres se la pasan más de visitas con las amigas, más de casa en casa, más de chisme en chisme, más de gasto y gasto mientras los hombres verdaderamente trabajan mucho.
Cuando llega el divorcio, el juez se va por la parte más vulnerable y toma mucho en cuenta a los hijos, a la mujer, pero nunca se basa en la persona que hizo. Si fue buena esposa o no, si merece todo lo que ella pide o no, solo por el simple hecho de ser mujer.
Cuando se está casado y se trata del reparto de bienes, la mujer se queda con la casa, con el carro, con los hijos y con una cantidad mensual para los hijos. Lo cual se considera justo... pero hablemos de la verdad.
Los hombres, a base de esfuerzo y pasando por todo, lograron lo que ahora ella se tiene que quedar por ser mujer y por ser madre, cuando él fue el proveedor de todo. Él dejó sus años también en el trabajo, él también se cansa.
Para el hombre, no solo es la pérdida de la familia, también es la pérdida económica que tiene. No solo es "ya no estaré todos los días junto a mis hijos", ahora depende de un juez qué días me toca ver a mis hijos. O si no estábamos casados, entonces entra la parte de "mándame dinero si quieres ver a tus hijos", y en todo momento siempre en economía para la mujer y la pérdida económica para el hombre.
Algunas mujeres se vuelven a casar y se llevan a vivir a sus nuevas parejas a la casa que el exesposo dejó, o que sigue pagando, mientras tanto, la nueva pareja entra gratis a un nuevo hogar porque ya no tiene que construir nada, ya todo estaba listo.
El proceso de divorcio puede ser especialmente doloroso y frustrante para muchos hombres que ven cómo, después de años de trabajo duro, la mayor parte de los bienes obtenidos durante el matrimonio queda en manos de sus ex parejas. En la realidad actual, encontramos situaciones donde, lamentablemente, hay personas que buscan sacar ventaja del sistema. Individuos que, movidos por el egoísmo, quieren quedarse con la mayor cantidad de bienes posibles, sin considerar el esfuerzo y el sacrificio de la otra parte. Esto es una triste realidad que muchos hombres enfrentan al momento del divorcio.
Es crucial entender que, aunque las leyes intentan ser justas, no siempre logran equilibrar adecuadamente las contribuciones de ambos. Los jueces consideran factores como la duración del matrimonio, el bienestar de los hijos y las contribuciones no económicas de cada parte. Pero esto no quita que, en algunos casos, el hombre termine sintiéndose despojado de lo que ha trabajado arduamente para conseguir.
Para muchos hombres, este proceso no solo implica una pérdida económica, sino también una profunda herida emocional. Sentir que su esfuerzo no es valorado y que, además, son víctimas de una situación egoísta puede ser devastador. Por eso, es fundamental abordar estos temas con una visión crítica y justa, reconociendo que la equidad en el divorcio debe basarse en el respeto y la valoración real de las contribuciones de ambos.
En conclusión, mientras el sistema busca proteger a las partes más vulnerables, es vital que también se reconozcan y se eviten los abusos. La justicia en el divorcio debe ser verdaderamente equitativa, sin favorecer injustamente a una parte sobre la otra.