22/12/2025
Durante el proceso de divorcio, el narcisista no pelea por amor, ni por sus hijos, ni por la familia que dice defender.
Pelea por mantener el poder, por seguir manipulando, por demostrar que tiene la razón, aunque eso implique lastimar, mentir o usar a los hijos como armas emocionales.
Quien ha vivido un divorcio con una persona narcisista sabe que no es una ruptura, es una guerra psicológica.
Te provocan, te desacreditan, te hacen sentir culpable y buscan que tú pierdas el control… para después decir: “Miren cómo está de loca o agresivo”.
Por eso, ante un divorcio con un narcisista, no se gana gritando, se gana con estrategia.
Con límites claros, respaldo legal y emocional, y sobre todo, sin caer en su juego.