14/02/2026
Una vez más, un caso indignante dentro de una escuela.
Uno de los derechos fundamentales de niñas y niños en el ámbito escolar es ejercer su derecho a la educación en espacios libres de violencia. No es un privilegio. Es una obligación legal.
Este video no solo muestra las consecuencias físicas que sufrió una menor. Muestra la negligencia de una institución educativa que incumplió su deber de cuidado.
La omisión y el desinterés de dueños, directivos y personal docente frente a un riesgo conocido no son hechos menores. Cuando una escuela no actúa, asume responsabilidad.
Y como si las lesiones no fueran suficientes, la directora se niega a dar la cara, a explicar qué hizo —o qué dejó de hacer— y a asumir su responsabilidad como máxima autoridad del plantel.
En estos casos, el personal institucional tiene calidad de garante. Eso significa que su deber no es solo enseñar, sino proteger. La omisión también genera consecuencias legales.
Aquí puede existir responsabilidad tanto del personal como de la institución por el delito de lesiones, derivada de una falta grave al deber de cuidado.
Estos asuntos no deberían quedarse en comunicados ni en “llamados de atención”. Deberían llegar al Ministerio Público, donde directivos y docentes expliquen su actuar u omisiones y, si no logran acreditar que actuaron conforme a la ley, asumir las consecuencias ante un juez penal.
La violencia escolar no se combate con discursos. Se combate con responsabilidad, prevención… y consecuencias reales.
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