09/08/2022
**Yo después de ir a mi primera audiencia**
La vida de un abogado postulante es sencilla en muchos aspectos. Arriesgamos poco y tenemos poder sobre aquellos a los que ofrecemos nuestro trabajo y servicio a nuestro juicio. Preferimos las sentencias y jurisprudencias negativas, que son divertidas de escribir y de leer. Pero la triste verdad que debemos afrontar es que en el gran orden de las cosas, cualquier basura tiene más significado que lo que deja ver nuestro cuerpo normativo.
Pero hay ocasiones en que el abogado postulante realmente se arriesga, al descubrir y salir en defensa de algo nuevo. El mundo suele ser cruel con los nuevos talentos, las nuevas creaciones. Lo nuevo necesita amigos. Anoche experimenté algo nuevo, una jurisprudencia extraordinaria de una fuente singular e inesperada. Decir solo que el derecho y su interpretación han desafiado mis prejuicios sobre el iusnaturalismo, subestimaría la realidad. Sacudieron los cimientos de mi mundo jurídico.
En el pasado, jamás oculté mi desdén por el famoso lema del Maestro Hans Kelsen “Cualquiera puede Postular”, pero al fin me doy cuenta de lo que quiso decir en realidad: no cualquiera puede pensar o escribir una gran jurisprudencia, pero una gran jurisprudencia puede provenir de cualquier lado. Es difícil imaginar un origen más humilde que el del genio que está escribiendo jurisprudencias, y quién, en opinión de este crítico, es nada menos que el mejor Juez.
Pronto volveré a los juzgados, hambriento de justicia.