05/09/2026
Fui a una noche de networking sin conocer prácticamente a nadie… y terminé descubriendo que todos teníamos algo en común: nuestros negocios se necesitan entre sí.
Hace unos días me tocó acudir, en representación del Presidente del Colegio de Valuadores de Nuevo León, a un evento de CANACO Monterrey llamado “Noches del Comercio”.
Y tengo que decirlo: me encantó el formato.
La reunión fue en la terraza del edificio de CANACO, en pleno centro de Monterrey, con una vista espectacular de la ciudad, sus grandes edificios y ese ambiente que solamente se siente cuando estás rodeado de personas que están haciendo negocios.
Además, ya entrada la noche, el clima estaba perfecto.
Pero había un pequeño detalle...
Como somos relativamente nuevos en CANACO, prácticamente no conocía a nadie.
Así que hice lo que precisamente hay que hacer en un evento de networking:
Me senté en una mesa con desconocidos.
Y comencé a presentarme.
La persona que estaba a mi derecha resultó ser abogada.
¡Excelente coincidencia!
Porque en el Colegio de Valuadores de Nuevo León contamos con colegas que también realizamos avalúos judiciales, y algunos formamos parte de la lista de peritos del Poder Judicial de Nuevo León.
Después conocí a una representante de sistemas para manejo de nómina.
Luego a una persona relacionada con maquinaria y equipo especializado.
Y, para mi sorpresa...
¡Hasta me encontré a mi contador Carlos!
Y fue precisamente platicando con él cuando tuve una de esas pequeñas revelaciones que aparecen en una conversación aparentemente normal.
Me puse a pensar:
¿Cuántas personas necesitan un contador?
Prácticamente todos los comerciantes, empresarios y profesionistas.
Entonces entendí algo muy interesante:
El networking no consiste solamente en repartir tarjetas.
Consiste en descubrir cómo puedes ayudar a las personas que tienes enfrente.
Y eso me llevó directamente a mi propia profesión.
Porque los Corredores Públicos podemos ayudar a los comerciantes y empresarios en muchas etapas de sus negocios:
Podemos participar en la constitución y modificación de empresas.
Realizar avalúos comerciales y fiscales.
Brindar asesoría jurídica y fiscal dentro de nuestras atribuciones.
Intervenir en operaciones mercantiles.
Ayudar con marcas y otros activos intangibles, e incluso realizar valuaciones de estos activos para determinados fines.
Y mientras más personas conocía esa noche, más claro veía algo:
Hay muchísimos negocios que necesitan de nuestros servicios y ni siquiera saben que existimos.
Ese es probablemente uno de los mayores retos de nuestra profesión.
Cada vez que conozco a alguien nuevo tengo que explicar:
—¿Qué es un Corredor Público?
—¿Qué hace?
—¿Qué servicios puede prestar?
—¿En qué se diferencia de otras profesiones jurídicas?
A veces pienso que debería cargar un papelito que diga:
“Esto es todo lo que puede hacer un Corredor Público. Léalo y me ahorro saliva.” 😂
Porque lo curioso es que, después de explicarles, muchas veces escucho:
“¡Hubiera sido buenísimo conocerte antes! Justamente hace unas semanas necesitaba hacer algo así.”
Y bueno...
Ya ni modo.
Lo importante es que ahora ya nos conocemos.
Y eso es precisamente lo bonito del networking.
No sabes con quién vas a sentarte.
No sabes qué profesión tiene.
No sabes qué problema está tratando de resolver.
Y tampoco sabes a quién puedes ayudar tú.
Esa noche terminé conociendo personas de diferentes industrias, intercambiando ideas, hablando de negocios y, sobre todo, dando a conocer un poco más la figura del Corredor Público.
Y como si la noche no hubiera sido suficientemente buena...
terminamos disfrutando un eclipse de luna que ni siquiera estaba planeado presenciar.
Definitivamente, una muy buena noche.
Me fui con una conclusión:
El networking funciona cuando dejas de preguntarte “¿qué puedo sacar de esta persona?” y empiezas a preguntarte “¿en qué puedo ayudarla?”
Y ahí sí...
te conviertes en pez en el agua. 🐟
Si eres empresario, comerciante, profesionista o emprendedor y quieres conocer cómo un Corredor Público puede ayudarte en tus proyectos, escríbeme.
📲 81 3056 9094
Correduría Pública No. 31 del Estado de Nuevo León