31/08/2026
NEGOCIO DE ANEXOS MUEVE MÁS DE $600 MDP EN COAHUILA
AGENCIA/SIMART
El mercado de la rehabilitación informal en el estado se ha convertido en un negocio redondo y altamente lucrativo que opera en las sombras.
Tras el reporte de la Secretaría de Salud de Coahuila sobre la existencia de 200 anexos reconocidos en proceso de regulación, se estima que operan al menos otros 200 centros clandestinos.
Esta red ilegal genera ingresos estimados de entre $9 y $25 millones de pesos mensuales.
A nivel anual, la derrama económica de estos establecimientos sin registrar alcanza entre $108 y $300 millones de pesos.
Si a esta cifra se le suman los centros en vías de regularización, la industria informal de la rehabilitación en el estado llega a mover hasta $600 millones de pesos al año, todo operado al margen del sistema fiscal y sanitario.
El modelo financiero detrás de la desesperación
De acuerdo con estimaciones basadas en el funcionamiento operativo de estos lugares, el éxito económico de un anexo clandestino radica en la nula inversión en infraestructura y personal calificado, maximizando el flujo de efectivo:
Hacinamiento rentable: Un solo centro ilegal suele albergar de 30 a 50 personas en condiciones de hacinamiento, si no es que más, como se ha dado el caso con algunos anexos clausurados donde han sido contabilizados entre 100 y 110 personas.
Cuotas familiares: Las familias de los internos pagan mensualidades de entre $6,000 a $8,000 pesos (cobrados comúnmente en esquemas semanales para disimular el impacto económico).
Ganancia neta por local: Un solo establecimiento ilegal recauda entre $45,000 y $125,000 pesos al mes.
"Tienditas" y mano de obra: Los cobros ocultos
La mensualidad base es solo la entrada de dinero primaria. Investigaciones y testimonios revelan que los administradores, conocidos como "padrinos", incrementan sus márgenes de ganancia mediante estrategias de explotación y desabasto:
Monopolio comercial: Se prohíbe el ingreso de productos externos, obligando a consumir en la "tiendita" interna, donde ci****os, refrescos y dulces se venden con sobreprecios de hasta el 100%.
Despensas obligatorias: Aunque las familias aportan semanalmente insumos básicos (arroz, frijol, huevo), las porciones se racionan al mínimo para los internos, y el excedente suele ser revendido.
Nómina cero: Los propios internos realizan las labores de limpieza, cocina, seguridad y mantenimiento, eliminando por completo los costos de mano de obra para los dueños.
Penalizaciones: Se imponen cobros extra bajo conceptos de multas por mala conducta, llamadas telefónicas o visitas extraordinarias.
Riesgo sanitario y nula efectividad
Al operar en el clandestinaje, la totalidad de los ingresos se maneja en efectivo, lo que implica una evasión fiscal absoluta y el incumplimiento total de las normas de protección civil y de salud (como la NOM-028-SSA2).
Especialistas advierten que, a pesar del alto costo financiero que asumen las familias debido a la falta de opciones accesibles en el sistema público, estos centros registran una tasa de rehabilitación real de apenas el 1% al 3%, convirtiendo el tratamiento de las adicciones en Coahuila en un negocio permanente basado en la reincidencia.
⚠️Tienes algún familiar interno, comparte tu experiencia 👇
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NEGOCIO DE ANEXOS MUEVE MÁS DE $600 MDP EN COAHUILA
AGENCIA/SIMART
El mercado de la rehabilitación informal en el estado se ha convertido en un negocio redondo y altamente lucrativo que opera en las sombras.
Tras el reporte de la Secretaría de Salud de Coahuila sobre la existencia de 200 anexos reconocidos en proceso de regulación, se estima que operan al menos otros 200 centros clandestinos.
Esta red ilegal genera ingresos estimados de entre $9 y $25 millones de pesos mensuales.
A nivel anual, la derrama económica de estos establecimientos sin registrar alcanza entre $108 y $300 millones de pesos.
Si a esta cifra se le suman los centros en vías de regularización, la industria informal de la rehabilitación en el estado llega a mover hasta $600 millones de pesos al año, todo operado al margen del sistema fiscal y sanitario.
El modelo financiero detrás de la desesperación
De acuerdo con estimaciones basadas en el funcionamiento operativo de estos lugares, el éxito económico de un anexo clandestino radica en la nula inversión en infraestructura y personal calificado, maximizando el flujo de efectivo:
Hacinamiento rentable: Un solo centro ilegal suele albergar de 30 a 50 personas en condiciones de hacinamiento, si no es que más, como se ha dado el caso con algunos anexos clausurados donde han sido contabilizados entre 100 y 110 personas.
Cuotas familiares: Las familias de los internos pagan mensualidades de entre $6,000 a $8,000 pesos (cobrados comúnmente en esquemas semanales para disimular el impacto económico).
Ganancia neta por local: Un solo establecimiento ilegal recauda entre $45,000 y $125,000 pesos al mes.
"Tienditas" y mano de obra: Los cobros ocultos
La mensualidad base es solo la entrada de dinero primaria. Investigaciones y testimonios revelan que los administradores, conocidos como "padrinos", incrementan sus márgenes de ganancia mediante estrategias de explotación y desabasto:
Monopolio comercial: Se prohíbe el ingreso de productos externos, obligando a consumir en la "tiendita" interna, donde ci****os, refrescos y dulces se venden con sobreprecios de hasta el 100%.
Despensas obligatorias: Aunque las familias aportan semanalmente insumos básicos (arroz, frijol, huevo), las porciones se racionan al mínimo para los internos, y el excedente suele ser revendido.
Nómina cero: Los propios internos realizan las labores de limpieza, cocina, seguridad y mantenimiento, eliminando por completo los costos de mano de obra para los dueños.
Penalizaciones: Se imponen cobros extra bajo conceptos de multas por mala conducta, llamadas telefónicas o visitas extraordinarias.
Riesgo sanitario y nula efectividad
Al operar en el clandestinaje, la totalidad de los ingresos se maneja en efectivo, lo que implica una evasión fiscal absoluta y el incumplimiento total de las normas de protección civil y de salud (como la NOM-028-SSA2).
Especialistas advierten que, a pesar del alto costo financiero que asumen las familias debido a la falta de opciones accesibles en el sistema público, estos centros registran una tasa de rehabilitación real de apenas el 1% al 3%, convirtiendo el tratamiento de las adicciones en Coahuila en un negocio permanente basado en la reincidencia.
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