27/05/2022
Estaba esperando el elevador en los Juzgados de Niños Héroes, eran las 3:05 y partía de regreso al metro. Un señor de aspecto humilde se acercó con cara de preocupado, me explicó que en el juzgado no le habían recibido su escrito porque no tenía rubro (el señor no sabía qué era el “rubro”) vi su escrito, era una contestación de demanda, al leerla pude tomar los datos necesarios para el rubro y escribirlos en la parte superior derecha del escrito. Finalmente lo acompañé a la Oficialía de Partes Común para presentarlo.
En el camino me dio una explicación extensa de la situación, desde lo que había pasado antes hasta el emplazamiento, vive en provincia y le fue muy difícil poder venir hasta la Ciudad de México, me ofrecí a ayudarlo en la medida de mis posibilidades y fue así como, confiando en mí, me firmó una autorización para ver el expediente que presentaré posteriormente sea acordada la contestación.
Al final, una vez presentada la contestación, me preguntó que cuánto sería, por supuesto le dije que así estaba bien, que no se preocupara, pero insistió en darme algo, “Aunque sea 20 pesitos Lic., pal chesco, ándele” los tomé y son los de la foto.
Lo anterior me hizo reflexionar amigos, especialmente en últimos semestres nos mofamos de nuestros ideales al entrar a la carrera, el típico “Quiero ayudar a la gente, hacer justicia” bien, ¿Qué pasa después? , nuestra carrera es de lo más noble, o lo más villano que pueda existir. Ayudemos a quien lo necesita, seamos humanos, esforcémonos sí, por viajar, por tener nuestra casa propia, sí, pero también esforcémonos por darle algo a la sociedad en general, darle la mano a quien necesite. Demostremos que, no todos los plátanos son chuecos.
Autor: desconocido.