26/01/2026
A 17 años de la desaparición de Toño y Toñín: La ausencia pesa, pero la memoria resiste
25 de enero de 2026
El 24 de enero de 2009, a las 23:30 horas, Antonio Verástegui González y su hijo, Antonio de Jesús Verastegui Escobedo, se dirigían a su casa en Parras, Coahuila. Su trayecto fue interrumpido por un retén que, hoy sabemos, estaba integrado por policías municipales en colusión con el grupo criminal Los Zetas. Según testigos, fueron bajaron de su vehículo, sometidos y subidos a una de las camionetas de los agresores. Desde ese instante, no se ha vuelto a saber ellos.
Han pasado 17 años desde que Toño y Toñín fueron desaparecidos. Cada vez que se acerca esta fecha, desearíamos que nunca llegara o que este fuera, por fin, el último año de exigencia. Deseamos profundamente que la tortura de no saber dónde están termine. Sin embargo, seguimos aquí.
Cada año resulta más difícil escribir este mensaje de denuncia. No porque nos falten palabras o responsables a quienes señalar, sino porque todas las palabras existentes las hemos gritado una y otra vez durante 17 años. Al final, todo se reduce a una dolorosa realidad: su ausencia persiste; continúan desaparecidos.
Mantenemos firme la exigencia por la búsqueda y localización de Toño y Toñín, pero también construimos memoria contra la desaparición. Una memoria que nos permite traerlos de regreso al espacio del que fueron arrebatados y compartir su vida con otras personas y familias que sufren el mismo dolor que la nuestra.
Este año, denunciamos la incapacidad del Estado mexicano para localizarlos. Como acto de resistencia y memoria, reparamos las jardineras de la Glorieta de las y los Desaparecidos en la Ciudad de México. Este lugar se ha convertido en un memorial viviente para las más de 130 mil personas desaparecidas en el país, y en un punto de encuentro donde sumamos fuerzas con otras familias.
A pesar de los años, del cansancio y de la desesperanza que nos ronda, no nos doblegamos. Mantenemos la exigencia por la localización de Toño y Toñín. Mantenemos la terquedad de mostrar sus rostros a quien sea necesario, para que no los olviden y para que su imagen sea la prueba permanente de la colusión criminal gubernamental que resulta en impunidad.
“Hasta encontrarles”
Familia Verástegui González