07/08/2025
No Claudicar: Una Convocatoria Urgente a Defender la Justicia en Tiempos de Retroceso Penal.
A quienes imparten justicia, a quienes la defienden con ahínco, a quienes persisten sin rendirse:
En el corazón de nuestro sistema legal mexicano, se palpa una dolorosa contradicción: el derecho se enuncia, se codifica y se aplica, pero la justicia se nos escurre entre los dedos. Observamos con profunda preocupación cómo la prisión preventiva se desvirtúa en castigo anticipado, aniquilando la presunción de inocencia. Somos testigos de códigos penales plagados de ambigüedades que, lejos de tutelar, criminalizan condiciones sociales más que conductas ilícitas. Y vemos cómo reformas legislativas, nacidas de un punitivismo desmedido, solo endurecen el castigo sin reparar el daño ni erradicar las causas estructurales del crimen.
La Brújula de Radbruch en Nuestro Laberinto
En este desalentador panorama, el legado de Gustav Radbruch, el eminente jurista alemán, emerge como un faro de lucidez y esperanza. Radbruch nos legó una verdad fundamental: el derecho no puede reducirse a una mera norma escrita; su esencia intrínseca es la búsqueda de la justicia. Nos enseñó que cuando la ley positiva, por su contenido, contradice de forma intolerable los principios universales de dignidad, humanidad y equidad, pierde su carácter de derecho legítimo para transformarse en un mero instrumento de poder arbitrario.
Hoy, más que nunca, necesitamos esa brújula ética para navegar nuestro laberinto jurídico.
Un Llamado Ineludible a la Valentía Jurídica
Por ello, desde el Observatorio Mexicano de Estrategias de Litigación Penal A.C., extendemos una convocatoria urgente a jueces, fiscales, defensores, académicos y legisladores.
No podemos claudicar. No podemos abdicar de nuestro ineludible deber de:
* Cuestionar con rigor las normas inherentemente injustas.
* Impugnar con vehemencia las estructuras punitivas que son desproporcionadas y deshumanizantes.
* Exigir incansablemente que el sistema penal trascienda la mera represión de la pobreza y se eleve para proteger y restaurar la dignidad de cada persona.
La historia, ineludiblemente, juzgará no solo la frialdad de nuestras sentencias o la letra de nuestras leyes, sino, sobre todo, la magnitud de nuestra valentía jurídica y nuestro compromiso inquebrantable con una justicia genuina.
Porque Radbruch es mucho más que una teoría académica; es un mandato ético para todos aquellos que se niegan a ceder ante la injusticia y deciden, firmemente, no claudicar.
Atentamente,
Fidel Hernández Aguirre
Observatorio Mexicano de Estrategias de Litigación Penal A.C.