28/08/2024
¡Basta de Hipocresía y Servilismo!
¿Hasta dónde vamos a permitir que la usurpación y la ignorancia nos arrastren? La Suprema Corte de Justicia de la Nación, el último bastión de nuestra independencia judicial, está siendo socavada por un grupo de políticos y burócratas que no conocen el significado de la justicia, la imparcialidad y la dignidad.
La ministra Lenia Batres Guadarrama, con su servilismo descarado, se une a un coro de voces que claman por una reforma que no es otra cosa que un ataque directo a los principios que sustentan nuestra Constitución. ¿Cómo puede alguien que ocupa un cargo en el poder judicial apoyar reformas que buscan destruir precisamente ese poder? La incoherencia y el cinismo de quienes promueven estos cambios son una ofensa a la memoria de quienes lucharon por la justicia y la democracia en nuestro país.
Y, por si fuera poco, la ministra Yasmín Esquivel, quien hasta su tesis tuvo que plagiar para llegar donde está, ¿qué valor moral tiene para ocupar un cargo de tanta responsabilidad? Su lealtad al partido que la puso ahí, Morena, es evidente y desvergonzada. ¿Cómo puede alguien con tal historial de fraude y sometimiento pretender dictar justicia para el pueblo?
Mientras los trabajadores del Poder Judicial, aquellos que conocen y defienden la verdadera esencia de la justicia, se manifiestan pacíficamente en contra de esta reforma, vemos cómo un pequeño grupo de seguidores, aplaudidos por el poder ejecutivo, intenta imponer su agenda sin respeto por la legalidad y la Constitución. Las pancartas y las protestas internas en la Corte, impulsadas por las ministras Lenia Batres, Yasmín Esquivel y Loretta Ortiz, son un claro reflejo de la presión y la manipulación que enfrentamos.
Nos enfrentamos a un momento crucial en nuestra historia. La reforma judicial propuesta es una amenaza directa a la autonomía del Poder Judicial y, por ende, a la democracia misma. Los intereses mezquinos de unos pocos no pueden pisotear el esfuerzo y el sacrificio de millones que lucharon por construir una nación justa y libre.
Es hora de decir ¡BASTA! No podemos permitir que la ambición desmedida y la corrupción destruyan lo que se construyó con sudor y lágrimas. La patria no está a la venta y los principios de justicia y equidad no deben ser sacrificados en el altar del populismo y el autoritarismo.
Levantémonos y defendamos lo que es nuestro por derecho. Recordemos a quienes nos precedieron y a quienes debemos nuestra libertad y nuestros derechos. No dejemos que estos impresentables nos arrebaten lo que por justicia y por historia nos pertenece.
¡Por la Constitución, por la justicia, por México!