08/10/2025
HISTORIA DE LAS DOS FASES DE LA DESAPARICION DE PERSONAS EN MEXICO
*La del Gobierno
*La del Narco
Carlos Valle Saracho
El tema sobre desaparecidos, me llegó de rebote, de manera casual, o por una coyuntura ocasional, por allá a finales del 2014, cuando sin una organización formal, un grupo de mujeres empezaba a rascar la tierra en el norte de Sinaloa, siendo el epicentro el sur del municipio de El Fuerte, Sinaloa, la maestra Rosa buscaba a su hijo que fue detenido por la Policía Municipal de Ahome y que tras la detención lo desaparecieron, jamás lo volvieron a ver, sin embargo años más tarde logró que sentenciaran a 38 años de cárcel a los policías que lo detuvieron.
Rosa rastreaba bordos de canales, caminos y montes, en esas búsquedas encontró un cuerpo y dio aviso a las autoridades, se puede decir que fue el primer cuerpo localizado en fosas clandestinas, pero desgraciadamente en lugar de recibir reconocimiento y ayuda para continuar esa nueva actividad de búsqueda, lo que consiguió de las autoridades, prácticamente fueron amenazas con fincarle responsabilidades de tipo penal (meterla a la cárcel) y presiones para que dejara de buscar.
Ante esa noticia, varias señoras madres con hijos desaparecidos se armaron de valor y se le unieron, iniciándose una lucha que dio nacimiento en la región al primer colectivo formal de buscadoras de desaparecidos.
Me tocó ayudarlas en la formación legal de la primera asociación civil, que derivó en la conformación posterior de más de diez colectivos posteriormente.
En ese tiempo presidía la Federación de Abogados de Sinaloa, así pues con la colaboración personal de Gerardo Vargas Landeros y del extinto Héctor Melesio Cuén Ojeda, instalamos una oficina para que las señoras operaran sus trabajos, se les equipó y se les ayudaba con gasolina, vehículos, traslados etc.
Casi en automático, en otros lugares surgían colectivos de búsqueda conocidos como Rastreadoras o Rastreadores, en Veracruz, Tamaulipas, Jalisco, Guerrero, Sonora, y varias entidades del País, pero lo interesante es, que surgieron por dos motivos, Primero: por el dolor y desesperación, de no saber de sus familiares; Segundo: Por el disimulo cínico de las autoridades y gobiernos, que no investigaban absolutamente nada. Además de que todos perdieron el miedo a buscar.
Es importante para entender el problema de las desapariciones, explicarlo y dividirlo en dos segmentos, el “antes y el después”, o sea las desapariciones forzadas de siempre desde 1950 a 1980 quizá hasta 1990, que prácticamente eran actos ejecutados por el gobierno y sus agencias no nada más en México, sino en toda la América Latina sobre todo en países con gobiernos dictatoriales como Chile, Argentina principalmente los cuales eliminaban a sus adversarios políticos o lo que les representaba inestabilidad como líderes opositores, estudiantes y activistas sociales, periodistas de libre prensa. Seguidos por Nicaragua, Guatemala y lugares de Centroamérica, eran por asuntos políticos y de enemigos del gobierno.
En México, la encargada de “Desaparecer” personas, era la otrora poderosa Dirección Federal de Seguridad, durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, con una manera radical, brutalidad, impunidad, detenían personas, las torturaban y luego en aviones mar adentro los tiraban como “palomitas” que volaban para que el océano se los tragara para la eternidad, por miedo nadie reclamaba, nadie o casi nadie buscaba, ya en los años setentas surgió la líder Rosario Ibarra de Piedra que se pudiera decir que se convirtió por su lucha como la he***na en éste tema.
Entonces a ésta etapa se le conocerá como desapariciones de Estado, ya que los únicos que ejecutaban estas acciones criminales eran los agentes del gobierno, y cuyo surgimiento como una práctica común gubernamental, se tiene como lugar en la Sierra de Guerrero contra los integrantes de la Guerrilla encabezada por Lucio Cabañas. De ahí, como plaga se utilizó para desarticular movimientos estudiantiles, políticos, todos aquellos que fuera cabezas de cualquier insurgencia que podría ser considerada como acto de instabilidad nacional por el gobierno.
De 1990 a 2000, las desapariciones forzadas atribuibles al gobierno disminuyeron considerablemente casi a cero, fue la década dorada se puede asegurar, como lo digo casi a cero, con algunas extraordinarias excepciones.
Ahora está la segunda fase o etapa de la Desaparición Forzada, la que ahora todos conocemos, y digo todos, porque así es, no hay nadie que no tenga conocimiento de algún desaparecido, en su familia, calle, colonia, ejido municipio o estado, en todo lugar, en todo noticiero, portal de internet, por comentarios o por haber sido testigos de algún levantón.
Esta fase inició en el año 2000, a la llegada de Vicente Fox Quezada a la Presidencia de México, la esperanza de cambio se convirtió en la peor pesadilla para los mexicanos, ya que las organizaciones criminales resolvían todo a balazos, la sangre corría por las calles y estilaba en las secciones policiacas de los periódicos, pero esos as*****tos ya no eran políticos, eran por cuestiones del mismo narco. Pero en fin, ese Vicente pactó con el diablo condenando a todos, con una política parecida a la sirvienta al esconder la basura debajo de la alfombra, firma un acuerdo con los Estados Unidos de Norteamérica, sí sí, esa, la iniciativa Mérida, a cambio de recibir ayuda en dinero, equipo y logística, aeronaves de desecho, obedeció condiciones gabachas que lastimarían a todos los mexicanos.
Entre las condiciones estaba, conformar el mando “único” de todas las policías de la nación, pero no para mejorar la seguridad, al contrario para tener un control absoluto de todas las ciudades y localidades, es en este momento cuando todo se fue a la mi**da hasta la fecha, infiltrado Genaro García Luna como el estratega principal en materia de Seguridad, sugirió al Presidente Fox, que había que pedir la colaboración del crimen organizado para que ya no matara gente en la calle y no manchara de sangre, la orden fue precisa, ya no más noticias de sangre, ahora la nueva forma de matar y más chingona era simplemente desaparécelos, y esa facultad el gobierno se la entregó a los cárteles de la droga.
Y en efecto, ya no hubo más fusilamientos en las calles, pero de manera silenciosa día a día todas las comunidades se convirtieron en Pueblos mágicos, las personas desaparecían.
La nueva forma de exterminio la inició Vicente Fox, pero Felipe Calderón la potencializó al máximo, con éstos dos mandatarios el operador criminal en funciones como coordinador de grupos particulares criminales era Genaro García Luna; Enrique Peña Nieto, la consintió o la continuó, pero ni que decir de Andrés Manuel López Obrador que fue complaciente con las desapariciones y hoy con Claudia Sheinbaum Pardo, ni que hacer, las desapariciones siguen por todos lados.
Sin exagerar, entonces, solamente en la segunda fase o etapa de las desapariciones forzadas, se sabe que la lista oscura esa que no reconoce el gobierno, rebaza ya los cinco millones de personas desaparecidas enterradas en fosas clandestinas, entre jóvenes, hombre, mujeres, hijos, primos, sobrinos, esposos, compadres, delincuentes, profesionistas, de todo.
Con un as*****to, hay lógicamente un mu**to, se gasta en investigadores, peritos, ministerios públicos, horas de trabajo de investigación, luego noticia periódico, percepción violenta de la ciudadanía, estadísticas que no se pueden maquillar, los mu**tos los contabiliza cualquiera; Pero, en cambio, los desaparecidos no generan todo lo anterior.
Y la pregunta para finalizar sería: ¿Algún día terminará la desaparición forzada en México?