18/10/2024
*PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN POR LOS AGONIZANTES*
La agonía son las últimas luchas entre la gracia de Dios y la sugestión del diablo, en aquel corazón que ambos se disputaron toda la vida. Son momentos preciosos, de los cuales así puede salir una eternidad feliz como una eternidad desventurada. Cuando se le va acabando al cuerpo las fuerzas; mientras va faltándole al pecho la respiración, a los ojos la luz, a los miembros el calor y el movimiento, va acercándose el alma a aquella región de la cual no puede ya volverse atrás. Esto es agonizar, esto es morir. Roguemos por todos los agonizantes hoy y cada día al Sagrado Corazón de Jesús.
¡Oh Corazón Divino que agonizaste en el Huerto y en el Calvario! Sé luz y consuelo para estos hermanos nuestros en su dolorosa agonía. Mira bondadoso a estas almas pendientes entre el cielo que desean y el in****no que temen, colocadas entre el tiempo que les huye y la eternidad que les viene encima, no tienen ya a quien volverse más que a Ti. Sé Tú el bálsamo solícito en su angustiada situación.
Un día seremos nosotros los que nos hallaremos en esa agonía, en nosotros verán entristecidos nuestros parientes y amigos el color pálido, la respiración difícil, la vista fija o extraviada, el entendimiento nublado, la voz anudada a la garganta, y nos diremos: llegó al fin la hora de abandonar este mundo, al que hemos entregado, quizás con demasía, nuestro pobre corazón.
Corazón de Jesús, cuando me llegue la hora, espero de Ti la mejor gota que ha de fortalecer mi espíritu y calmar su agitación y zozobra; de Ti aguardo por medio de los santos sacramentos, el último abrazo de paz y reconciliación.
Pero entretanto muchos hermanos se hallan en este decisivo combate. Por aquellas tres largas horas que en el lecho de la cruz te vieron cielos y tierra agonizante y moribundo, socorre en tales apreturas a los hijos de tu Corazón. Amén.
(compuesta por Santa Margarita Mª de Alacoque)
Concédele las gracias que necesitan para su salvación.