04/01/2023
DEFENDER O REPRESENTAR A OTRO NO ES SENCILLO
Mucha gente piensa que la labor del abogado es sencilla, muchos demeritan nuestro trabajo, para mucha gente e incluso para algunos colegas (que no litigan) se les hace que nuestra labor es sencilla, ¡pero ellos no se atreven hacerlo!
La labor del abogado litigante consiste en principio en defender o representar a otro u otros, y muchas veces tenemos que defender a esos otros incluso de ellos mismos; algunos clientes creen tener la suficiente experiencia para hacer cosas de abogados y muchos ¡las hacen! Pero lo hacen mal. También es común que hagan caso a otras voces, (todos conocen al abogado más chingón del mundo o tienen un amigo, compadre o conocido que les dice cómo hacer las cosas), aunque esas voces no conozcan el asunto, pero hacen caso a esas “opiniones” las cosas se complican y ahí debe estar uno para corregir las cosas.
Cualquiera que haya tenido una plática con un cliente sabrá que la mayoría siempre cree tener la razón, hay veces que la tiene y otras que no; pero muchos creen que su “asunto es muy sencillo” y dicen:
¡Mi hijo sólo se robó una computadora!
¡Sólo le toqué las nalgas a un/a chica/o!
¡Sólo quiero aumentar la pensión de mi hijo!
¡Sólo es un divorcio… en el Estado de ….!
Esa palabra “sólo” implica muchas cosas:
Primero. La capacidad de análisis del abogado, pues las personas “sólo dicen lo que les conviene” y el abogado debe tener el suficiente conocimiento para saber que implica ese “solo”; si el robo de la computadora o el tocarle las nalgas a la chica o al chico fue o no con violencia física o moral o las dos; si ese robo o abuso fue en una tienda, una casa, en un transporte público, en lugar cerrado; si ese robo o abuso fue en la Ciudad de México o en el Estado de México (las legislaciones cambian); si ese robo o abuso fue realizado por una sola persona o más, no debemos olvidar que en Materia penal las circunstancias son muy importantes.
Segundo. El defender a una persona implica, tiempo para estudiar el asunto y dinero para los gastos, tales como la luz, teléfono, Internet, papel, tinta, libros, códigos, leyes, gasolina, casetas, comidas, etcétera. Los abogados gastamos en todo eso, nadie nos regala nada, al contrario, mucha gente al saber que uno es abogado nos cobran más caras las cosas, por la falsa idea de que nos sobra el dinero, cuando la realidad de las cosas es que la mayoría de los clientes siempre regatean el precio y muchas veces no pagan lo convenido o en la forma convenida.
Tercero. Cualquier trámite por sencillo que parezca, no lo es. Muchas veces el decir, “solo falta un oficio”, implica, generar (pedir) el oficio, que acuerden emitir el oficio, encargar el oficio, dar un impulso procesal ($$$) para que salga pronto el oficio, revisar que el oficio este hecho de manera correcta y si no lo está pedir su corrección, entregar (diligenciar) el oficio al destinatario para que avance más rápido el asunto, regresar el oficio (diligenciado) al juzgado y esperar que se acuerde lo solicitado, este trámite “sencillo” implica varias idas al juzgado lo que implica algunos de los gastos del punto dos y si a eso le sumamos que los juzgados pueden estar en el otro extremo de la ciudad o en otro estado, pues el trámite de “solo falta un oficio” no es nada sencillo.
No, defender o representar a otro no es sencillo.
Es sencillo para quien no lo hace, para quien no sabe lo que ello implica, pero para quien si lo hacemos sabemos bien que nada es sencillo, por más que el cliente lo quiera hacer parecer así.
Abrazo.
Fragmento del catedrático
Heriberto Ramírez Neri