19/03/2026
Del muro de Nelson González Oviedo.
LOS 9 ERRORES QUE HACEN QUE UN JUEZ DEJE DE LEER TU ESCRITO.
El influyente juez norteamericano Richard A. Posner, en su libro “How Judges Think” (como piensan los jueces) recuerda que, un escrito que ayuda a comprender el caso, facilita mucho adoptar la decisión.
Por eso, mas allá del conocimiento jurídico, lo que marca la diferencia en un escrito eficaz es la forma en la que está construido.
Estos son los errores que, con más frecuencia, dificultan la lectura judicial:
1) EMPEZAR CON TEORÍA JURÍDICA (“El artículo X del Código Civil establece….”). En ese momento el juez no sabe todavía qué ha ocurrido en el caso. Sin contexto, la norma es solo información abstracta, por lo que se debe seguir el orden natural del pensamiento (primero el conflicto, después el derecho).
2) ESCONDER LA IDEA PRINCIPAL. Obligar al juez a recorrer varias paginas antes de entender que se está pidiendo genera frustración cognitiva. Todo buen escrito debe responder a tres preguntas básicas (que ocurrió, cuál es el problema jurídico y qué solución se solicita).
3) PÁRRAFOS INTERMINABLES. Párrafos de diez o doce líneas anticipan al cerebro esfuerzo (fatiga cognitiva) por lo que la atención disminuye. Regla de oro: una idea importante por párrafo.
4) MEZCLAR HECHOS Y DERECHO SIN ORDEN. Mezclar hechos, normas, jurisprudencia y valoraciones sin una estructura clara significa esfuerzo adicional para el juez. El razonamiento ordenado facilita la lectura (Hechos-Problema Jurídico-Norma-Aplicación-Conclusión.
5) CITAS JURISPRUDENCIALES SIN EXPLICACIÓN. El juez no necesita volver a leer una sentencia sino entender que principio jurídico se extrae de ella y por qué es relevante. La jurisprudencia refuerza el argumento, no lo sustituye.
6) ARGUMENTOS REPETIDOS. Repetir la misma idea varias veces con la intención de reforzar el argumento provoca el efecto contrario pues aumenta la extensión del escrito (no su fuerza persuasiva) t transmite que no hay más argumentos.
7) EXCESO DE ARGUMENTOS. Si un escrito presenta diez argumentos distintos, ninguno destaca. Los jueces recuerdan mejor dos o tres argumentos sólidos, bien explicados y estructurados.
8 LENGUAJE COMPLEJO. El lenguaje excesivamente técnico o recargado aumenta la carga cognitiva (no porque el juez no entienda el derecho, sino porque la complejidad innecesaria ralentiza la comprensión). La claridad no reduce el rigor, lo hace más accesible.
9) NO MOSTRAR CLARAMENTE LA SOLUCIÓN. Muchos escritos explican el problema con detalle pero no presentan con claridad la solución. El juez necesita ver que decisión se propone, que norma la respalda y cómo encaja en la jurisprudencia, pues le permite visualizar la sentencia con mayor claridad.
CONCLUSIÓN: un buen escrito jurídico no es el que demuestra cuánto sabe el abogado, sino el que permite al juez comprender el caso y decidir con seguridad.
Extraído de DANIEL FORMOSO VEREZ
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ABOGADO. PROFESOR DE ORATORIA Y COMUNICACIÓN. AUTOR DEL LIBRO “El Maravilloso Arte de Ejercer la Abogacía”