17/11/2015
La mayoría de negocios pequeños empezaron como ideas simples y pasaron a ser empresas exitosas debido a la motivación y el entusiasmo administrativo de los dueños. A medida que tu empresa se vuelve más exitosa, también se vuelve más vulnerable.
Existen muchos desastres potenciales que pueden dañar tu negocio y debes estar preparado para defenderte a la par del crecimiento económico. Protege tu empresa de las amenazas tecnológicas, financieras al igual que de los ataques a tu reputación estando preparado y vigilante sobre las estrategias de prevención.
Método 1 de 3: Protégete ante las demandas judiciales
Protege tu empresa de potenciales demandas legales. Las demandas pueden ser costosas, incluso si estás confiado de que vas a ganar.
Igual tendrás que pagar la representación legal y gastar bastante tiempo defendiendo a tu compañía.
Mide tus acciones y tus palabras. Evita hacer negocios con personas que tienen una reputación de tener comportamientos inescrupulosos y no te involucres en prácticas de negocio cuestionables.
Ten cuidado con los conflictos de interés. Evita las situaciones que puedan ser consideradas como sospechosas.
Compra un seguro para tu negocio. Asegúrate de tener un seguro que cubra tus responsabilidades y considera una cobertura mayor para afrontar los errores y omisiones. También puedes contratar una póliza de directores y oficiales si operas bajo una junta de directores.
Evalúa tu capacidad de soportar una catástrofe. Un desastre inesperado, como un incendio o un huracán pueden destruir tu empresa, cortando tus ingresos y sin un plan para reconstruirla.
Habla con tu agente de seguros sobre qué es lo más apropiado para tu negocio. Cada empresa tiene distintas necesidades.
Desarrolla un plan ante las crisis. Si el desastre llega, tú y tus empleados deben saber qué hacer exactamente. Incluye planes para hacer inventario, tecnología y cómo te vas a comunicar con tus clientes.
Revisa tu efectivo y utilidades. Mantén los cheques y balances, así como otros controles, en su lugar para evitar los robos o perder tus utilidades.
Ten cuidado de a quién contratas. Debes revisar los antecedentes y evaluar a todos los empleados y consultores, especialmente a aquellos que tienen acceso a las finanzas de la empresa.
Audita las finanzas de tu negocio por lo menos cada cuatrimestre.
Solicita pagos a tiempo de los clientes o compradores. Esperar los pagos puede causar problemas de flujo de dinero. Debes insistir en la cobranza de los productos o servicios dentro de un plazo de tiempo razonable, como 30 días.
Trabaja con un buen abogado tributario o un asesor financiero. Los negocios pequeños son elegibles para muchos beneficios tributarios. Asegúrate de aprovecharlos todos.
Método 2 de 3: Protégete antes las amenazas tecnológicas
Debes conocer los crímenes informáticos y la vulnerabilidad de tu empresa. A menudo, los hackers trazan sus objetivos en las empresas pequeñas porque tienen menos seguridad informática que las corporaciones más grandes.
Mantén toda tu información y propiedad intelectual protegida. Utiliza programas anti virus e instala un “firewall” para tu red.
Contrata a un profesional en tecnologías de la información para que realice una evaluación de riesgo y recomiende medidas adicionales. Una brecha en la información puede dañar tu negocio, especialmente si un hacker consigue acceso a tu información financiera o la de tus clientes.
Utiliza las redes sociales con responsabilidad. A pesar que la mayoría de negocios pequeños pueden beneficiarse con las páginas de Facebook y Twitter, recuerda que el diálogo digital puede incluir a personas que no están contentas con tu empresa.
Utiliza las conversaciones por internet para promocionar tus productos y servicios e invita a tus clientes para discutir por qué les gusta trabajar contigo.
No reacciones de forma exagerada frente a los comentarios negativos. Eliminar cualquier cosa que sea negativa para tu negocio puede dañar tu reputación aún más. Debes ser transparente. Haz que un cliente confiable o socio responda ante cualquier ataque con una historia positiva o un testimonial.
2
Desarrolla un plan de comunicaciones en tiempos de crisis. Si ocurre algo que pueda dañar tu reputación, debes estar preparado. Prepara un plan para responderle a los clientes, la prensa y cualquier otro involucrado.
3
Considera trabajar con un profesional de relaciones públicas. Tener un equipo a de relaciones públicas quizá sea imposible para tu negocio pequeño, sin embargo, puedes hablar con profesionales para establecer una sociedad “por proyecto”.